Francisco Elías de Tejada

Jesús Resucitado sobre el mundoLa manera catalana de lo español que vamos a estudiar en estas Jornadas Culturales responde así a la realidad de un pueblo cuya Tradición se manifiesta en una lengua, primogénita entre las latinas para la poesía y para la dicción del pensamiento filosófico; en un derecho, donde fue alcanzada la más perfecta sistemática de fórmulas de concretas libertades; de un quehacer expansivo de la fe de Cristo, tan descomunal en sus hazañas que mejor que tarea de hombres hubo de antojarse resultado de la Providencia de Dios; de un manojo de instituciones creadas, sostenidas y vigorizadas por una dinastía que transformó a la realeza en motor al par que guardián de los Fueros venerables; y de una convicción permanente de que el destino histórico de Cataluña, era parte irrevocable del destino común de las Españas.

Cualquiera de tales aspectos es inseparable de los otros, so pena de destruir el armónico orden que es gloria y prez de las conquistas culturales de Cataluña. Si la recortamos al idioma, habremos labrado esquemas hueros de erudición vacía; si la reducimos a la tabla foral de libertades, empequeñeceremos en detalles la magna proyección imperial que la engrandece y magnifica; si por pruritos de exquisitez vaticanista achicamos la genialidad del providencialismo histórico señero de su historia, olvidamos la personalidad institucional de Cataluña con ofensa de memorias que para todo catalán bien nacido han de ser dignas del amor más entrañable; si confundimos al alma catalana con el sentir monárquico, y mucho más si lo despeñamos en la sima de las discusiones dinásticas, confundiríamos al instrumento con la idea motriz, con peligros de negar el mesurado esquema que justifica a los reyes en la medida en que abanderan los ideales de la Tradición, según la doctrina de la legitimidad en el ejercicio, por todos vosotros sobradamente conocida; y si contempláramos exclusivamente la cara española de Cataluña, o sea su exacta integración en las Españas, incurriríamos en los errores del absolutismo centralista del siglo XVIII o del liberalismo centralista de nuestras decadencias decimonónicas.

Nosotros queremos comprender a Cataluña en su integridad plena, en su literatura seductora, en su derecho aplastado por la europeización enemiga, en su ambición de brazo armado de Cristo, en la vigencia del poder condal del Rey común de las Españas, en el españolismo apasionado que fue emblema de sus gestas imperiales. Y por proceder así, por amar a Cataluña en la integridad de sus hermosuras todas, porque la juzgamos con el del Punyalet “terra beneyta, poblada de leyaltat”, vamos a alzar en estas Jornadas la bandera del empeño de interpretar catalanamente a Cataluña en este nuestro anhelo de reanudar la Tradición perdida.

(VERBO)