Pablo

Una verdad última

Santa María Madre de Dios - IconoTambién San Juan Pablo II habló casos como el nuestro: “Si no existe una verdad última, la cual guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia” (Juan Pablo II, Centesimus Annus, 46). (Bruno Moreno Ramos – RAZÓN ESPAÑOLA)

¡Al lobo!

Más claro lo dejó dicho en su Filotea, libro tan precioso como popular. Dice así: “Los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia deben ser vituperados lo más que se pueda. La caridad obliga a cada cual a gritar: “¡Al lobo!” cuando éste se ha metido en el rebaño, y aun en cualquier lugar en que se le encuentre”. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

No es lícito al Estado

No es, pues, lícito al Estado violar la Ley Divina, instituyendo el divorcio. En el caso de que lo haga, se expone a la justicia de Dios. Como el Magisterio ordinario y universal enseña que el matrimonio natural es indisoluble, por voluntad divina, como consta en el Génesis, no es miembro de la Iglesia católica quien conscientemente (scienter et volenter) admite la tesis del divorcio, propugnándolo, defendiéndolo, o empeñándose para que se instaure en el país. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

El sufragio universal de los siglos

España, cronológica y axiológicamente, antes que nación política moderna es nación histórica y tradicional. No originada desde un diseño previo, no producto de una deliberada proyección ideológica. La hizo la tradición, “el sufragio universal de los siglos”, por seguir recordando a Mella. Las aportaciones catalana, vasca, gallega, etc. se confundieron para que viera la luz la tradición española, y ésta, que es consecuencia será, a su vez, causa, con su aportación decisiva a las tradiciones catalana, vasca y demás, como también vio el mencionado tribuno carlista que nos acompaña y guía en este escrito. (Manuel Antonio Orodea – RAZÓN ESPAÑOLA)

Capacidad racional

También esa capacidad racional les permite liberarse de las consecuencias de una educación basada en un humanismo laico. Ahora bien, esa capacidad racional natural deberá ser ayudada por los que comprenden los graves problemas de la educación liberal secularista que domina las escuelas públicas y que tiene una gran influencia en las escuelas católicas. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

España era un gigante

Él era el que cantando la España del siglo XVI, decía: “No era un monstruo, era un gigante; en su seno latía la vida; su brazo era tan titánico y potente, que, cuando se levantó, pareció que con un esfuerzo sobrehumano alteraba las leyes de la naturaleza y de la Historia; cada personaje era un gigante…”. Y todos los enumera, desde Lope a Camoens, desde Felipe II a Juan III, y aunque algunos alcanzan epítetos denigrantes, en cierta manera a todos los reconoce como grandes, porque la imparcialidad histórica a eso le obliga. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

El principio político de la democracia

Ese acto magisterial penetró la esencia y las consecuencias de la inmanencia como filosofía, concretada en los conocidos cinco principios (de nuevo falsos) del modernismo: a) el principio del subjetivismo; b) el principio de la razón inmanente y por lo tanto libre; c) el principio de la religión como necesidad inmanente satisfecha con la elaboración racional del objeto que se ha encontrado en el espíritu; d) el principio de la verdad como identidad del espíritu; y e) el principio (político) de la democracia. (Miguel Ayuso – VERBO)