Pablo

Obligados a defender

Inmaculada y ÁngelesLa caridad nos prohíbe hacer a otros lo que razonablemente no hemos de querer para nosotros Nótese el adverbio razonablemente, en el cual está todo el quid de la cuestión. La diferencia esencial de nuestro modo de ver y del de los liberales en este asunto, estriba en que estos señores consideran a los apóstoles del error como simples ciudadanos libres, que en uso de su perfecto derecho, opinan de otro modo en Religión, y así se creen obligados a respetar aquella su opinión y a no contradecirla más que en los términos de una discusión libre; al paso que nosotros no vemos en ellos sino enemigos declarados de la fe que estamos obligados a defender, y en sus errores no miramos libres opiniones, sino formales herejías y maldades, como enseña la ley de Dios. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Unidad poderosa

Cuando nos levantamos formando aquella unidad poderosa de una fe ardiente que nos puso en movimiento, Europa dobló la cabeza para dejarnos pasar. Entonces las leyes históricas parece que se suspendieron; fue necesario que el gigante se desangrara y sucumbiera en una lucha de más de un siglo para que las leyes históricas volvieran a regir los intereses humanos como en la vida ordinaria. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La moda del momento

¿Qué sentido tienen, pues, los exageradísimos elogios a nuestro sistema político actual? ¿Realmente podemos pensar los católicos que se ha logrado “la convivencia entre los españoles, la difusión de los derechos humanos, el bien común y el establecimiento de libertades en verdadera armonía”? Estamos acostumbrados a este tipo de afirmaciones y no nos sorprenden, porque corresponden a la moda del momento y a los dogmas implícitos de nuestra época, pero los cristianos debemos recordar siempre que “estamos en el mundo, pero no somos del mundo”, porque “somos ciudadanos del Cielo”. (Bruno Moreno Ramos – RAZÓN ESPAÑOLA)

Peca gravemente

El parlamentario que da su voto a las enmiendas favorables al divorcio, peca gravemente. Como él practica un acto público, de por sí, debe para obtener el perdón de Dios Nuestro Señor, reparar el escándalo provocado, y esforzarse por deshacer el mal practicado. En este caso, mediante la retractación pública y luchando lealmente para que sea anulada la ley inicua para cuya victoria concurrió con su voto. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

España es católica

Lo entreverado es inseparable, no hay rostro sin rasgos, pero éstos por separado no dibujan nada, son rasgos por pertenecer a un rostro. Sin las contribuciones vascas, catalanas, etc. España es incomprensible, sin las contribuciones españolas no existe Cataluña ni Vasconia ni Galicia… Para defender a España, más que apelar a la soberanía nacional, hay que hacerlo a su tradición. Que es católica, perseverantemente católica hasta la pertinacia, según demuestran las constantes de su itinerario histórico y nos patentizan un Menéndez Pelayo, aportando la erudición más exhaustiva, o un García Morente, que quizás sea quien lo haya formulado con la máxima contundencia al asegurar que “el sentido profundo de la historia de España es la consustancialidad entre la patria y la religión. (Manuel Antonio Orodea – RAZÓN ESPAÑOLA)

Poderes intelectuales

Estos poderes intelectuales le pueden permitir a la persona humana ver los problemas causados por la forma en la que hoy en día se entienden la libertad, los derechos humanos o el concepto de la democracia humanista laica contemporánea con todos sus defectos básicos. De resultas de su libre albedrío y en la medida que se libera de las influencias deletéreas del humanismo secularizado y de tantas otras tendencias hacia el mal, el hombre purifica y fortalece su libertad y está en condiciones de forjar el bien en la historia.  (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Devastación modernista

La devastación modernista ha producido una de las más graves crisis en la historia de la Iglesia. Crisis doctrinal, disciplinar, moral, litúrgica y vocacional. Que redobla los efectos de la crisis humana a la que hasta ahora -de modo sintético- nos hemos referido. (Miguel Ayuso – VERBO)