¡Feliz y Santa Navidad!

Manuel Antonio Orodea

Francisco Franco - MilitarEspaña es fruto fundamentalmente de la Iglesia. De ahí que la izquierda odie a España. Este silogismo, que cumple su verdad en el ámbito formal de la lógica, lo hace también, desgraciadamente, en el de la realidad. Lógicamente y de hecho, la izquierda detestará las grandes gestas españolas, ligadas a la ley de Cristo, por supuesto (Reconquista, evangelización de América, lucha por la Cristiandad contra el protestantismo, etc.), celebrando, en cambio, aquellos momentos de la historia en que se desdibuja o peligra la identidad de nuestra patria, como pueden ser la invasión mahometana, la recepción de las ideas revolucionarias por los afrancesados o los dos períodos republicanos.

Pero si hay una época especialmente execrable para el hoy dominante izquierdismo, por su cercanía temporal, por surgir del triunfo sobre esa ideología y por, con sus aciertos y errores, suponer la continuidad tradicional, católica, de España, es la correspondiente al régimen del general Franco. Del que ha logrado imponer masivamente una interpretación que no es histórica sino ideológica, una falsificación interesada a base de olvidos y, sobre todo, mentiras. La izquierda, en su desaprensivo utopismo, siempre ha querido hacer de España algo que no tuviera nada que ver con el ser de ésta, trazado por la historia y la tradición. Ya avisó, tan castiza como sinceramente, aquel conspicuo socialista de que iban a dejarla que no la conocería “ni la madre que la parió”. Hay que reconocer que lo han conseguido. Actualmente nadie es capaz de admitir un hecho objetivo: que comparadas las cuatro décadas del ominoso “franquismo” con las posteriores en igual número, aquéllas se muestran moral, social, cultural e intelectualmente superiores. Y, es lo cierto, valiosos pensadores, en su mayoría católicos, en la línea tradicional hispánica, pertenecientes a un tiempo condenado, yacen sepultados en el olvido, bajo las losas de la “corrección política” vigente.

(RAZÓN ESPAÑOLA)