María acariciando a JesúsNo se le ocultará a quien vea y contemple este mundo, como dijimos, “en poder del malo” (1ª Jn 5, 19). De todas partes sube a Nos clamor de pueblos que gimen, cuyos príncipes o rectores se congregaron y confabularon a una contra el Señor y su Iglesia (2 Pe 2, 2). Por esas regiones vemos atropellados todos los derechos divinos y humanos.

(…) Todo lo cual es tan triste que por estos acontecimientos parecen manifestarse “los principios de aquellos dolores” que habían de preceder “al hombre de pecado que se levanta contra todo lo que se llama Dios o que se adora” (2 Tes 2, 4).

Pío XI, Miserentissimus Redemptor