Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (7)

El recio catolicismo de los pueblos hispanoamericanos es la más preciosa herencia que les legaron sus gloriosos abuelos. (1)

“Pero América, con toda la complejidad de sus nacionalismos, de sus razas, de sus aspiraciones, de las facetas múltiples de su espíritu, se asienta en el subsuelo uniforme de la espiritualidad que hace cuatro siglos la inoculó la Madre España”.

(Cardenal Gomá, 12-X-1934).

La Virgen del Lujan - Argentina“Fe robusta” y “sólida piedad” son—como acabamos de ver—las características espirituales de la católica comunidad hispánica.

Cualidades estas de que puede justamente ufanarse la nación misionera que consiguió inculcarlas en la medula de sus vástagos espirituales. Porque, a la verdad, América católica es la obra de España. La Iglesia española fue, en efecto, la que predicó en sus comarcas, adoctrinó a sus hijos, bautizó a sus catecúmenos y, más tarde, ordenó a su clero y consagró a sus obispos. España construyó los templos de América, educó a sus hombres y dotó sus Universidades.

Hace tiempo que todos los antiguos dominios de España, incluidas las islas Filipinas, dependen eclesiásticamente de la Congregación Consistorial, y no de la Congregación de Propaganda Fide. Lo cual es un honor para el país evangelizador, ya que significa que aquellos países han dejado de ser tierras de misiones y que la Iglesia está hoy plenamente establecida allí donde antes del paso de los españoles reinaba el paganismo. Caso notable, entre las tierras misionadas por España, es el de Filipinas, única nación de Asia que posee una inmensa mayoría católica, formando parte, como pueblo, del mundo católico. Actualmente de sus veintidós millones de habitantes ha visto a más de diecinueve regenerados por las aguas bautismales; y no sólo abastece de misioneros propios a las islas alejadas de su archipiélago, donde aún quedan núcleos de paganos, sino que encierra sobreabundancia de vigor vital para lanzarse a misionar fuera de su recinto.

Pío XII, que poseía un, exquisito sentido de la justicia, reconoce a las claras, y proclama en cuantas ocasiones puede ante los cachorros del león ibérico, que su fuerza y su valor los deben a España católica, a quien han de mostrarse agradecidos, a fuer de buenos hijos.

Argentina es, para Pío Xll, “legítima heredera del rancio y catolicísimo espíritu hispánico”.

“¿Cuán será en este momento Nuestro sentimiento al bendecir a la espléndida República Argentina, que tan generosamente ha querido contribuir en estos últimos días para proveer de los medios necesarios a Nuestras benéficas iniciativas; a la legítima heredera del rancio y catolicísimo espíritu hispánico, una de las más inolvidables etapas que la Providencia quiso poner en nuestro camino…?”

(Radiomensaje al IV Congreso Eucarístico Nacional de Argentina, celebrado en Buenos Aires, 15-X-1944).

 Perú representa “uno de los más claros retoños del recio y catolicísimo tronco hispánico”.

“La amadísima República del Perú, uno de los más claros retoños del recio y catolicísimo tronco hispánico, en donde el Dios escondido bajo los velos sacramentales pareció derramar de manera particular su riqueza y su hermosura, manifestadas en los encantos únicos de una tierra bendecida… Perú, foco de civilización cristiana, justamente orgulloso un día de sus honores y privilegios, pero consciente, antes que nada, de que la mejor página del testamento recibido de la Madre Patria es la que le otorga el legado de aquella robusta fe que, para proclamar la gloria del Rey Eucarístico, os juntó no hace mucho en Lima”.

(Radiomensaje al III Congreso Eucarístico Nacional del Perú, celebrado en Trujillo, 31-X-1943).