San Pablo VIAl dirigirse a los jóvenes, el Papa San Pablo VI decía: “Nunzio Sulprizio os dirá a vosotros, jóvenes, cómo santificó e iluminó vuestros años; él es una gloria vuestra. Él os dirá que la juventud no ha de considerarse como la edad del libertinaje, de las caídas inevitables, de crisis invencibles, de pesimismos desalentadores y de egoísmos exacerbados, y sobre todo os dirá que ser joven es una gracia, una fortuna. San Felipe Neri repetía: “Bienaventurados vosotros, los jóvenes, porque tenéis tiempo de hacer el bien”. Es una gracia, una fortuna ser inocentes, ser puros, alegres, fuertes, estar llenos de ardor y de vida, como lo son y deberían serlo hombres que han recibido una existencia nueva y fresca, regenerada y santificada por el Bautismo; tienen un tesoro no para disiparlo locamente, sino para conocerlo, guardarlo, trabajarlo, desarrollarlo y dedicarlo a producir frutos vitales, beneficiosos para sí y para los demás… Os demostrará que vosotros, jóvenes, podéis regenerar en vosotros mismos el mundo donde habéis sido llamados a vivir por la Providencia, y que a vosotros os toca, en primer lugar, consagraros a la salvación de una sociedad que tiene precisamente necesidad de espíritus fuertes y decididos. Os indicará las supremas palabras de Cristo: la cruz, el sacrificio son la salvación nuestra y la del mundo. Los jóvenes comprenden esta suprema vocación”.