Papa Benedicto XVI rezando en Rosario

“En efecto, la historia no está en manos de potencias oscuras, de la casualidad o únicamente de las opciones humanas. Sobre las energías malignas que se desencadenan, sobre la acción vehemente de Satanás y sobre los numerosos azotes y males que sobrevienen, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes históricas. Él las lleva sabiamente hacia el alba del nuevo Cielo y de la nueva Tierra, sobre los que se canta en la parte final del libro con la imagen de la nueva Jerusalén (cf. Ap, 21-22)”.

Benedicto XVI, audiencia, 11 de mayo de 2005