Santo Tomás de Aquino - libro“El rey instruido por la ley divina deberá dedicarse principalmente a velar porque el pueblo sometido a su cetro viva amando y practicando la virtud, empleando para conseguirlo los siguientes medios: 1. º introducir en la sociedad buenas costumbres: 2. º conservar las ya introducidas, si son buenas: 3. º mejorarlas. Para que un hombre sea de buena vida y costumbres necesita de dos cosas: una que es capital, la virtud que es base de la buena vida, otra secundaria y como instrumental, a saber, cantidad bastante de bienes corporales de cuyo uso se necesita para el ejercicio práctico de la virtud. La naturaleza forma la unidad del hombre, pero la unidad de la sociedad, a que se da el nombre de paz, tiene que ser resultado de la ciencia y acierto de un monarca. Para la buena dirección de la sociedad, son indispensables tres cosas: la primera, que la sociedad esté establecida en la unidad de la paz; la segunda, que la sociedad, unida con este vínculo, sea dirigida a la práctica del bien, porque del mismo modo que el hombre no puede hacer nada bueno, si no se supone la unidad de todas las partes que le componen, así también el pueblo que careciera de la unidad de la paz, no podría conducirse bien, destrozado por divisiones intestinas; la tercera cosa necesaria para la buena dirección de la sociedad, es que el gobierno sabio de un rey provea a todo lo indispensable para vivir bien; y conseguido esto, velar por su conservación”.

(Santo Tomás de Aquino, De Regno, libro I, capítulo XV)