Moises y las Tablas de los diez Mandamientos

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Alguien ha dicho que la verdad cambia con el paso del tiempo. No es verdad. Santo Tomás de Aquino, el doctor Angélico, dice: “Que lo que ha sido verdad en un tiempo siempre será verdad”.

También dicen algunos que la Ley debe ir adaptándose a los tiempos. Pues no. La Ley de Dios siempre es la misma. Las Tablas de la Ley, los Diez Mandamientos, que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí, es inmutable. Siempre la misma. La Ley eterna de Dios. Hoy, como siempre, debemos ordenar nuestra vida según la Ley de Dios.

Algunos coétanos dicen que el hombre es dios. Que hoy no se necesita a Dios. Que los Mandamientos de la Ley de Dios están anticuados que el último fin del hombre es el poder, el hedonismo… egocentrismo ateo. Ya no hay que honrar ni al padre ni a la madre. Preferimos ser Esclavos del Estado.

La Ley de Dios es inmutable para todos los tiempos. El hombre de hoy tiene la misma naturaleza que el de hace  siglos. Hoy como ayer y siempre, no se debe mentir, robar, matar inocentes… Estamos ordenados a vivir en sociedad, que sería imposible sin justicia. Esto que hoy llaman política y Estado de Derecho, están cometiendo la mayor injusticia de toda la historia de la Humanidad. El aborto provocado millones de niños asesinados. Protegido por la ley humana.

No es lo mismo ley humana que Ley natural. La ley natural es la participación de la Ley eterna en la criatura racional. Dios ha grabado en todos los corazones los Principios de la Ley natural. La Ley natural obliga a todas las personas de todo los tiempos.

Cuando el hombre alcanza, el uso de la razón, empieza a conocer los principios de la Ley natural: “Haz el bien y evita el mal”, “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.

Nadie puede cambiar nada de la Ley natural. No puede cambiar con los tiempos, ni con las condiciones históricas o culturales, porque la naturaleza humana no cambia con el paso de los años, siempre es la misma. El  llamado posthumanismo es diabólico.

Ninguna ley política puede dispensar de la Ley natural porque es una participación de la Ley eterna que está enraizada en la misma naturaleza de las cosas. A las leyes antinaturales no se les debe obedecer. Repetimos que el aborto provocado legalizado es diabólico.

Ninguna ley es justa ni racional sino se ajusta a la Ley de Dios. San Pablo se lo dijo a los Romanos: “Toda potestad viene de Dios”. Y en el Antiguo Testamento, leemos: “Por Mí reinan los reyes y los jueces administran justicia. Por Mí mandan los príncipes y gobiernan los soberanos de la tierra” (Proverbios 8, 15-16).

Santo Tomás de Aquino dice que la Ley eterna de Dios: “Es el plan de la Divina Sabiduría por el que dirige todas las acciones y movimientos de las criaturas en orden al bien común”. Está prohibido desobedecer el orden establecido por Dios. Debemos usar bien la libertad. Obedeciendo siempre a Dios.

Si queremos ser santos, debemos cumplir siempre la Ley de Dios.