Franco inagurando

El daño de la democracia liberal

Si a los regímenes políticos hemos de juzgarlos por sus frutos y con la serenidad que nos dan los años transcurridos hacemos el balance, ya no de lo alcanzado, sino de lo que bajo el signo de la democracia liberal hemos perdido, llegamos a la conclusión que no podría concebirse un sistema más dañino para los intereses de la Patria y para el bienestar y el progreso de los españoles que el que hasta nuestro Movimiento padecimos. No es necesario en esto el descender al detalle de hechos tan tristes y calamitosos.

(17-V-1955: Madrid. — Cortes Españolas.)

El atraso nacional y sus causas

Lo transcendente de la pregunta son las causas por las que España está atrasada. Poco importarían los progresos palmarios alcanzados si nosotros desconociésemos las causas que promovieron aquel atraso. No fue el fracaso de sus hombres (que España produjo valores en todos los tiempos), sino el del sistema, el que esterilizó los esfuerzos individuales y apagó los anhelos e ilusiones de todo un pueblo.

Sus luchas intestinas llevaron a nuestra Nación a un escepticismo y una repugnancia por lo político. El carácter individualista, valiente y fogoso de sus hijos hace que sean más necesarias que a otros pueblos normas de disciplina, de autoridad y de orden, que cuando han existido les han elevado M un estado de cultura y de progreso verdaderamente excepcionales.

El retraso que en orden al progreso nos venía causando la lucha de clases y de los partidos políticos es verdaderamente desconocido fuera de nuestra Nación; sólo los que han vivido en ella en los años anteriores a nuestro Movimiento libertador pueden darse cuenta hoy del progreso efectivo alcanzado en todos los aspectos, ya sea este religioso, cultural, agrícola, industrial o social. Todo ello en nuestra Nación se encuentra en franca marcha progresiva, y su detalle haría esta relación interminable.

(10-VI-1957: Declaraciones a «Noticias Católicas», de Washington.)