Sepulcro de Santiago Apóstol

Recapitulada por el P. Cano

– EL SEPULCRO DE SANTIAGO APÓSTOL

Después de su predicación en nuestra patria, Santiago regresó a Jerusalén acompañado de varios discípulos españoles. Vivía en Jerusalén cuando se desató la persecución de Herodes Agripa, lo encarcelaron y fue decapitado. Sus discípulos recogieron el cuerpo y lo trasladaron a España y le dieron sepultura en Iría Flavia (Galicia).

Reinando Alfonso II el Casto (IX), se descubrió de manera prodigiosa el cuerpo de Santiago, en un lugar que desde entonces denominaron Compostela. El testimonio más antiguo del descubrimiento del cuerpo de Santiago se encuentra en el martirologio de Floro y Odón en Lyon (850), que dice el 25 de julio: ”El nacimiento para el Cielo del bienaventurado Apóstol Santiago… Los sagrados huesos de este bienaventurado Apóstol trasladados a España y guardados… son venerados”.

Sobre el sepulcro de Santiago se levantó la actual catedral, comenzada por Diego Peláez en 1077 y terminada por Diego Gelmírez en el siglo XII.

El cardenal-arzobispo de Santiago de Compostela, Miguel Payá y Rico inició en 1878 unas excavaciones en la catedral, con la intención de encontrar el sepulcro de Santiago. Encontraron muchos huesos dentro de una sepultura. Tres médicos competentes los estudiaron diligentemente y afirmaron que pertenecían a tres personas distintas y que los restos mortales eran del tiempo de los romanos. Ante estos resultados, el cardenal promulgó un decreto en el que reconocía que aquellas reliquias pertenecían a Santiago y sus discípulos.

El Papa León XIII, después de un nuevo y detallado estudio, publicó la bula ”Deus Omnipotens” en la que declaraba la autenticidad de las reliquias de Santiago.

– LOS VARONES APOSTÓLICOS EN ESPAÑA

Para que fructificara la simiente evangélica, sembrada por los Apóstoles Santiago y Pablo, Pedro envió a España a siete Varones Apostólicos.

Los Varones Apostólicos eran cristianos fervorosos que, sin ser Apóstoles, predicaban el Evangelio por mandato del jefe supremo de la Iglesia.

Los Varones Apostólicos llegaron a España por la Bética (Andalucía). Después se dispersaron cada uno hacia su sede episcopal: Torcuato en Accí (Guadix); Tesifonte en Vergí (Berja); Indalecio en Urcí; Segundo en Abula (Ávila); Eufrasio en Iliturgis (Andújar); Cecilio en Eliveris o Elvira y Hesipio en Cardesí o Carteya.

– OTROS APÓSTOLES

Los Apóstoles de Cristo se dispersaron por distintas regiones para predicar el Evangelio.

Santiago el Menor fue obispo de Jerusalén y se distinguió siempre por su bondad y misericordia. Mantuvo unidos a los cristianos de Jerusalén. Escribió una carta que conservamos en el Nuevo Testamento. La envidia que le tenía Anás II, príncipe de los sacerdotes, fue el motivo de que le apedrearan y le arrojaran del pináculo del Templo, produciéndole la muerte. (año 62).

San Andrés predicó el Evangelio en Asia Menor y Escitia (Rusia); San Bartolomé en Arabia; San Felipe en Frigia; San Matías en Etiopía; San Judas Tadeo en Siria, Arabia y Mesopotamia; San Mateo a los judíos y a otros pueblos; el año 50 escribió el Evangelio en arameo; Santo Tomás predicó en la India.

– LA IGLESIA EN EL IMPERIO ROMANO        

Con la actividad de los Apóstoles y sus sucesores, el Cristianismo quedó sólidamente establecido en muchos lugares del Imperio Romano y se difundió entre todas las clases sociales. Predominaba la gente sencilla y pobre, pero también existían cristianos de las clases elevadas, intelectuales y del ejército.

Al finalizar el siglo I la Iglesia se había extendido por las provincias del Imperio Romano en Europa, Asia y África, especialmente por las costas mediterráneas. Palestina, Chipre, Siria, Asia Menor, la península Helénica, Macedonia, el Ilírico, Alejandría, Cartago y Numidia fueron los principales focos de evangelización.

El Evangelio traspasó las fronteras del Imperio Romano, en el siglo I, difundiéndose especialmente por Mesopotamia y Persia.

Los siglos II y III son tiempos de penetración y florecimiento de la Iglesia en Italia, España, Egipto, Cartago, las Galias, Islas Británicas, Alemania…