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Política indiferente

Por desgracia para los católicos, el estado confesional liberal tiene su política, y esa política es la indiferencia. Parece que la libertad de la Iglesia sería mejor respetada por un estado que no es indiferente. Pero si un estado no es indiferente, debe profesar algo. El catolicismo es la elección obvia. «Solo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad sobre Dios y sobre el hombre» (Catecismo de la Iglesia católica, 2244).

Milagros educativos

Y estuve con los muchachos recogidos de la calle que viven y se educan en la casa de Don Bosco. Y quedé con el corazón sobrecogido y lleno de emoción al escuchar a una joven muchacha, de unos 25 años, compartir su historia de vida ante todos, y entre los presentes ante 38 muchachas rescatadas de las redes de explotación sexual. Escuchar a aquella joven decir que había sufrido abuso sexual en su familia una vez que perdió a su madre, y que cuando decidió dejar su casa y su ciudad llegó a la casa de Don Bosco, y allí pudo tener casa, familia, cobijo y preparación para la vida, me conmovió. Y más todavía cuando tuvo el coraje de decir a las menores que la escuchaban que más importante que verse libre de los abusos sufridos, había sido haber encontrado un hogar y haber tenido la oportunidad de estudiar y prepararse para la vida y poder hoy valerse por sí misma, como así está sucediendo y con un trabajo cualificado. (Ángel Fernández Artime, Rector Mayor – Boletín Salesiano)

Casa llena de misericordia

El primer regalo nos lo hizo el Señor a través de esta Congregación de los Esclavos de María y de los Pobres. Fue providencial comenzar en esta casa llena de Misericordia. Como el Hijo Pródigo nos levantamos y nos pusimos en camino a la casa del Padre y Él nos estaba esperando en los brazos abiertos de los más pobres.

Fue precioso entrar en el castillo interior de la casa y comenzar en el silencio del corazón con el encuentro del Señor a través de los testimonios de los esclavos, que nos ayudaron a entender la grandeza de la vida entregada por los más sencillos y pequeños… (Testimonio)

Ley del consenso

Pues ahora se impone una nueva medida de la bondad y maldad de los actos humanos, una vez rechazada aquella antigua y reaccionaria ley moral. Destruido el auténtico principio de la moralidad, se ha inventado otro que no puede ser más que grotesca farsa y chusca parodia. La nueva ley moral ilustrada quiere vestirse con los ropajes de la depuesta ley natural y usufructuar su prestigio. Esta nueva ley moral usurpadora no es más que la ley del consenso. (José J. Escandell – Cristiandad)

Machismo, homofobia y represión sexual

Otra acusación frecuente a la Iglesia es la de ser una organización machista y homofóbica en la que las mujeres no pueden avanzar en su jerarquía y que condena a los homosexuales al infierno. Según esto, la Iglesia incitaría con su doctrina a la discriminación de personas por su sexo o su orientación sexual, lo que en este tiempo de sacralización absoluta del valor de la igualdad sería una falta imperdonable. Además contribuiría a la represión sexual y su doctrina contraria al uso de anticonceptivos fomentaría la superpoblación y la extensión de las enfermedades de transmisión sexual, especialmente el SIDA, en el tercer mundo.

Quienes realizan esta crítica ignoran que, precisamente la Iglesia Católica, a través de la figura de la Virgen María, es la que más ha propagado el respeto a la dignidad de la mujer, que es mucho mayor en las culturas que han tomado como base los valores cristianos que ella defiende, que en las que no. No hay más que comparar el trato a la mujer en las naciones cristianas occidentales y en las de otros ámbitos culturales como el islámico. (José Manuel Bou Blanc – Ahora Información)

El Evangelio  del pudor

El cristianismo es en la historia de la humanidad la primera fuerza espiritual que arraiga en un Pueblo nuevo internacional el pudor, la castidad y la monogamia. Cristo y su Iglesia consiguen este milagro histórico, por la comunicación del Espíritu Santo, “que renueva la faz de la tierra”. Los cristianos, ciertamente, pecan a veces contra esas virtudes, pero, como veremos, la reacción entonces de la Iglesia, no solo por la predicación sino incluso por la disciplina penitencial comunitaria, mantiene siempre vivo el Evangelio del pudor y de la castidad.

En los escritos de los Padres quedan huellas frecuentes del asombro que en los paganos causaban el pudor de las mujeres cristianas, y la admiración que en muchos casos suscitaba la belleza de la castidad. (José María Iraburu – Pudor y Castidad)

 

 

Imagen Viva de Cristo

¿Qué somos, pues? Citaré a San Juan Pablo II para apelar a una autoridad indiscutible: “El sacerdote encuentra la plena verdad de su identidad en ser una derivación, una participación específica y una continuación del mismo Cristo, sumo y eterno sacerdote de la nueva y eterna Alianza: es una imagen viva y transparente de Cristo sacerdote” (PDV 12).

Quien se fija solo en los pecados de los sacerdotes olvida las palabras del Señor: “El que esté libre de pecado, tire la primera piedra”. Es verdad, somos pecadores. Todos los somos. Ante Dios, nadie puede presumir de justo. Al sacerdote se le exige más, ciertamente, porque ha recibido un ministerio de gracia y santidad, que le sitúa ante Dios y ante los hombres con una vocación ineludible a la santidad. (Monseñor César Franco, Obispo de Segovia – Meridiano Católico)

La Santa Misa y María

Dios quiso que la Santísima Virgen se hallara presente en el Calvario, cooperando en el sacrificio cruento de su Hijo con el ofrecimiento de la víctima divina al Padre celestial mediante la renuncia de sus derechos maternales sobre ella y la unión de su voluntad y de sus sufrimientos a la voluntad y sufrimientos de Jesucristo. Puesto que la Santa Misa es en su esencia, aunque incruento, el mismo sacrificio del Calvario, y María en el Cielo sigue unida a Jesucristo que se ofrece en el altar, quiere también ella esta oblación y la quiere por las mismas intenciones de su Hijo.

De ahí que, afirma el P. Émile Neubert, «una Misa en la que se excluyera la participación de María no sería ya completamente el sacrificio del Calvario: sería un sacrificio truncado». Debemos vivir, por consiguiente, cada una de nuestras misas en estrecha unión con nuestra Madre del Cielo. (P. Ramón Olmos Miró mCR. – Ave María)

Paciencia

¿Ven cómo la paciencia lleva a la esperanza, y a la confianza, y éstas robustecen la perseverancia (que salva nuestras almas: Lc 21, 19)? O sea que la paciencia la debemos aplicar en primer lugar a Dios mismo (en pago a la suya con nosotros). ¿En qué se manifiesta esta nuestra paciencia? No ciertamente en quejarnos ni en rebelarnos contra Dios o en dudar de Él cuando permite nuestras contrariedades.

Repetimos: Tobías no se abatió ni se rebeló contra Dios por la ceguera, sino que siguió imperturbable en el temor de Dios, dándole gracias todos los días de su vida. Primer punto de examen de conciencia sobre la virtud de la paciencia: ¿doy gracias a Dios por todo, también en el momento de la prueba? (P. Álvaro Gómez Fernández, msp. – Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo).