Montserrat

Juntar sus fuerzas

Dios es infinitoY ved ahora, señores, como la limitación del ser finito, de su fin peculiar y extrínseco, de la naturaleza de la persona inteligente y libre, y del orden moral que la enlaza con Dios, de su derecho supremo a alcanzar su destino por sí misma, del de excluir al que trate de impedírselo y del de juntar sus fuerzas con las demás personas para alcanzarlo, que origina la persona colectiva, de su variedad y coexistencia, de la necesidad de su jerarquía interior, y de la unidad religiosa y moral como ley íntima de todas. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Racionalista cabal

Racionalista cabal y más del gusto hodierno es Spinoza, quien aspira a someter las Escrituras al escrutinio de la razón más allá de lo intentado por Erasmo, esto es: no en el sentido de la compatibilidad de fe y razón sino, más bien, en el de una fe moldeada en la razón y la naturaleza y no más allá de ellas. Spinoza quiere purificar la religión de supersticiones y prejuicios, y ello -como toda su obra- en defensa de la libertad de filosofar y de expresar lo que se piensa; más aún, la supresión de esta libertad causaría la ruina del Estado, de la paz y de la piedad. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Lo más de temer

Y nada más nos ocurre decir aquí sobre este punto, completamente resuelto para un hombre de buena fe. Además de que hoy los mismos liberales hacen ya menos uso que antes de este apellido; tan gastado y desacreditado anda él, por la misericordia de Dios. Más frecuente es todavía encontrar hombres que, renegando cada día y cada hora del Liberalismo, le tengan aún metido hasta los tuétanos, y no sepan escribir y hablar y obrar sino inspirados por él. Esto son en el día los más de temer. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Causa del mismo mal

Este poder se aminora notablemente cuando se viven las relaciones interhumanas a un nivel superficial y se las reduce a la condición envilecedora de medio para el logro de fines egoístas. Si la unidad matrimonial no constituye un valor inquebrantable, intangible, que debe ser cultivado con espíritu de sacrificio, sino que está sujeto a posibles rupturas legalizables, nada parece oponerse a la iniciación de procesos sentimentales al margen de la vida conyugal. La posibilidad del divorcio no sólo responde al hecho actual de los matrimonios rotos; abre la puerta a nuevas rupturas. Dos buenos conocedores del tema, G. Marty y P. Reynaud, escriben: “(El divorcio), lejos de ser un remedio, es casi siempre la causa misma del mal”. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

El bien de las personas

En esta última, cada cual vive para sí en competencia, a veces feroz, con los demás. En la primera, cada cual vive para los otros y cuidando de ellos alcanza su propio bien. Es la diferencia entre concebir el bien humano como bien común o como bien privado. Es la diferencia entre concebir el bien de la comunidad como el bien común del hombre en lugar de un bien público que no es el bien de las personas. (José Luis Widow – Verbo)

Mi corazón sufre

Durante una adoración Jesús me prometió: Con las almas que recurran a Mí misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia. Mi Corazón sufre, continuaba Jesús, a causa de que ni las almas elegidas entienden lo grande que es Mi misericordia; en su relación (conmigo) en cierto modo hay desconfianza. Oh, cuánto esto hiere Mi Corazón Recuerden Mi Pasión y si no creéis en Mis palabras creed al menos en Mis llagas. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Convicciones católicas de Franco

En sus biografías dedicadas a Franco, Payne lo presenta como un militar profesional, un nacionalista español y un regeneracionista, que aspiraba al desarrollo económico del país, que, en su opinión, debería estar dirigido por una política estatalista, nacionalista y autoritaria; un imperialista español que creía en la misión de su país en Marruecos y el norte de África. Aunque sus convicciones eran católicas y monárquicas, aceptó pragmáticamente la República. (Pedro Carlos González Cuevas – Razón Española)