Virgen María y SacerdoteYo quisiera, no demostrar, que eso no necesita ser demostrado cuando se habla con Sacerdotes, sino meter muy adentro del corazón de mis hermanos, y hacer circular por sus almas, como la sangre circula por el cuerpo, la presencia afectuosa, la intervención eficaz, la convivencia, si vale decirlo así, de nuestra Madre Inmaculada en la vida y ministerios sacerdotales…

¿No es la Virgen Inmaculada la escogida por Dios para el honrosísimo cargo de cuidar a Jesús a su paso por la tierra? Y ¿hemos de creer que los cuidados de la Virgen para con su Hijo se acabaron con su vida mortal? No, no, que también hoy Jesús en su vida de Sagrario y de almas siente el frío de tanta indiferencia y quiere quitárselo con el calor de los abrazos y los besos de su Madre…

Y ésta es la misión que tanto une al Sacerdote con su Madre Inmaculada: cuidar a Jesús en el alma de sus fieles… Cuidar a Jesús en las almas, he ahí la ocupación de Ella. Cuidar a Jesús en las almas, he aquí la ocupación del Cura. ¡La Virgen y yo cuidamos a Jesús…! ¡No, no, el Cura nunca está solo!

Obispo Manuel González (+)