Ángel David Martín Rubio

General Franco en el campo de batallaEl 19 de julio, el teniente coronel de Infantería Mariano García, Comandante Militar de la Plaza, se sublevó cumpliendo órdenes del general Cabanellas e impulsado por el comandante Virgilio Aguado. Asistido de una docena de soldados y por unas cuantas personas civiles armadas con pistolas y unos cuantos fusiles, proclamó el estado de guerra y, al día siguiente, con el apoyo de la mayoría de la Guardia Civil y de Asalto, procedió a la detención del gobernador civil, que había arrancado los bandos del primer día, y de los elementos frentepopulistas más destacados con lo que la ciudad quedó completamente controlada.

Más tarde, el comandante Aguado marchó a varios pueblos del entorno a constituir ayuntamientos organizar milicias y levantar la moral de los mismos. Por el contrario, otras localidades quedaron en poder de los revolucionarios desde el comienzo y buena parte de ellos fueron ocupados por las columnas procedentes de Cataluña y Castellón en agosto. Finalmente, la capital y una parte minoritaria de su territorio permanecieron en manos de los nacionales mientras que el resto de la provincia fue incorporado por el Frente Popular.

De esta manera, el frente surcó la provincia y se disputaron una serie de batallas importantes. Esta línea se mantuvo en sus líneas generales hasta marzo de 1938 si bien los pueblos de la sierra de Albarracín fueron ocupados por los nacionales en julio y agosto de 1937 y se produjo un avance sobre el Alfambra al final de la “Batalla de Teruel”.

La batalla de Teruel y la contraofensiva nacional

El 15 de diciembre de 1937, el Ejército Popular a las órdenes del general Vicente Rojo se lanzaba sobre el entrante nacional que formaba el territorio alrededor de la capital turolense con la intención de evitar un ataque del generalísimo Franco en el sector de Madrid. Durante mucho tiempo, Rojo había acariciado la posibilidad de una ofensiva en Extremadura y Andalucía cuyo máximo objetivo soñado era la conquista de Sevilla (el llamado Plan P) pero de nuevo se imponía el escenario de Aragón.

El ataque inicial lo llevó a cabo el comunista, jefe de división aunque no era militar de carrera, Enrique Líster, avanzando hacia el oeste de la ciudad hasta la terraza natural llamada “La Muela”. Desde allí desplegó sus fuerzas con otras unidades del XVIII Cuerpo de Ejército rodeando la ciudad. El 23 se perdió “La Muela” y dos días más tarde el Gobernador Militar concentró en algunos edificios a sus reducidas tropas acompañadas miles de paisanos y resistieron hasta que el 8 de enero de 1938 se rindió la Comandancia arrastrando al resto de los defensores.

Las columnas nacionales de socorro no habían podido intervenir a tiempo pero inmediatamente pasaron a la contraofensiva. Mientras Rojo creyó definitivamente cancelada la batalla con la conquista de los reductos turolenses, Franco decidió aprovechar la superioridad real de que gozaba para hundir las pretensiones de la propaganda enemiga en el propio escenario de Teruel. Los Cuerpos de Ejército de Yagüe y Aranda inician la segunda parte de la Batalla de Teruel, conocida como el nombre del Alfambra derivado de uno de los puntos decisivos para la recuperación de la capital perdida (donde entraron la noche del 21 de febrero) y que significó el inicio de la penetración en Aragón. El general Rojo había sido el indudable artífice de la victoria en la primera fase de la batalla y el responsable de la estrepitosa derrota final, por empeñarse en poner en práctica el Plan P, fuera de la realidad de la guerra que Franco mantenía en torno a Teruel.

El 7 de marzo de 1938 el ejército nacional iniciaba una maniobra que, en medio de una desbandada general, lograría ocupar en pocos días la totalidad de la parte de Aragón que se en encontraba en poder de los republicanos. El 10 de marzo, se recuperaba Belchite, el 13 Calanda y Albalate del Arzobispo; el 14, Alcañiz y el 17, el Cuerpo Marroquí y la 1ª División entraban en Caspe. A partir de ahí se simultanearon dos acciones: una, al sur del Ebro (el 1 de abril se ocupaba Gandesa ya en Tarragona) y otra, al norte del río: el 25 de marzo el Cuerpo Marroquí penetraba en Bujaraloz y el 27, Yagüe tomaba Fraga. El avance continuaría en dirección al Mediterráneo y el 15 de abril de 1938 la IV División de Navarra ocupó el pueblo costero de Vinaroz (Castellón), cortando en dos la zona republicana.