Papa Francisco

San Rainiero de PisaPero las personas también migran por otras razones, ante todo por “el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la “desesperación” de un futuro imposible de construir” (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada mundial del migrante y del refugiado 2013). Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz. Además, como he subrayado en la encíclica Laudato si, “es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental”.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Los testigos de Cristo, que son discípulos misioneros y que salen al mundo, tienen el atrevimiento de decir a los hombres que se encuentran por el camino: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Con sus vidas garantizan que los demás son más importantes que uno mismo. El Papa Francisco nos señala tres aspectos que es necesario incorporar en la acción pastoral de la Iglesia para hacer llegar la alegría del Evangelio.

Cardenal Müller

“No somos, como Iglesia Católica, una asociación de iglesias nacionales. El presidente de una conferencia episcopal no es como un segundo Papa”. “Las conferencias de obispos son instituciones con fines prácticos y no tienen la misma importancia para la fe como el Papa como Sucesor de San Pedro. Por ello tenemos que detener este desarrollo equivocado de independencia de las Iglesias nacionales. Esto es muy peligroso”

Cardenal Juan José Omella

El ayuno no es masoquismo, no es voluntarismo, es camino para vivir y expresar el amor. Quien ama sabe renunciar a todo aquello que puede alejarle de la persona amada. El ayuno es también camino para ejercitarse en una entrega generosa, voluntaria, ágil. Jesucristo llevó la cruz con dignidad y con amor porque estaba entrenado para aceptar la voluntad del Padre, porque lo amaba y lo ama sin medida, y porque sabía vivir la pobreza, la renuncia, la falta de alimentos, también por amor. “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. (Lc 9, 58).

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

Los principios no negociables son la expresión de una Iglesia comprometida en la misión evangelizadora del mundo, pero antes que esto, son la expresión de una Iglesia comprometida con el redescubrimiento de las evidencias naturales (antes de las religiosas), que es también un diálogo verdadero con todos. Si la Iglesia está comprometida con algo distinto a su misión, los principios no negociables desaparecen. Dicha falta de atención por parte de la Iglesia es la causa de una disminución en su tarea de ayudar al hombre, a todos los hombres.

Obispo Demetrio Fernández

Ha habido épocas en las que hemos contado con ayudas del erario público, pues siendo propiedad de la Iglesia, está al servicio de una gran mayoría de ciudadanos. Hoy, ni un euro (y ya hace años). Una postura laicista contraria a la existencia de la religión no permite destinar nada del erario público para muebles e inmuebles religiosos, propiedades de la Iglesia, aunque de ello disfruten la inmensa mayoría de ciudadanos. Hay dinero para el teatro, para el cine, para los toros, para la feria y el flamenco, para actividades culturales de todo tipo, y me parece bien. No lo hay para restaurar una ermita o el templo más emblemático del pueblo, porque la religión para los planteamientos laicistas es como la peste, hay que evitarla.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

El caldo de cultivo para el éxito de esta revolución en España fue en un primer momento el cambio de régimen con el comienzo de la democracia y el “aggiornamento” eclesial que siguió a la celebración del Concilio Vaticano II. El llamado “post-concilio” y el nuevo régimen de libertades crearon un clima favorable para aceptar toda novedad por el simple hecho de ser “nueva”, sin discernir su bondad o maldad, ni prever sus consecuencias devastadoras.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (47)

Qué opinan realmente los modernistas sobre la inmanencia, difícil es decirlo: no todos sienten una misma cosa. Unos la ponen en que Dios, por su acción, está más íntimamente presente al hombre que éste a sí mismo; lo cual nada tiene de reprensible, si se entendiera rectamente. Otros, en que la acción de Dios es una misma cosa con la acción de la naturaleza, como la de la causa primera con la de la segunda; lo cual, en verdad, destruye el orden sobrenatural. Por último, hay quienes la explican de suerte que den sospecha de significación panteísta: lo cual concuerda mejor con el resto de su doctrina.