José Luís Jerez Riesco
La perversión y manipulación del lenguaje es una gran patraña, una ficción que sirve para encubrir la realidad, ocultar la verdad de los hechos o edulcorar situaciones y circunstancias generalmente oprobiosas. En un mundo de simulaciones y apariencias, donde la opacidad y la mentira son armas al uso, se emplean todo tipo de artimañas semánticas, para tergiversar el auténtico significado de actuaciones y conductas criminales, a las que estamos asistiendo con absoluta impunidad. Por ello hay que desenmascarar, con palabras llanas, sencillas, ciertas e irrefutables, el mayor crimen contra la humanidad que se está perpetrando en nuestros días con el asesinato indiscriminado contra la vida humana, trasgrediendo el mandato divino del «NO MATARÁS», a los seres inocentes. Sigue leyendo
El ejercicio de la virtud de la prudencia es necesaria para que los gobernantes sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, “respetando el recto orden de los valores, ofrezcan al ciudadano la prosperidad material y al mismo tiempo los bienes del espíritu” (Pacem in terris, 57). Tienen una responsabilidad concreta con respecto a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y un desarrollo armónico, para no ser como el constructor necio que hizo mal sus cálculos y no consiguió terminar la torre que había comenzado a construir. (cf. Lc 14, 28-30).
«Entre vosotros, la caridad, la caridad, la caridad; y fuera el celo por la salvación de las almas».
* El Apóstol Santiago dice a los egoístas de su tiempo, y a los de nuestro tiempo: «Esa sabiduría no viene del Cielo, sino que es terrena, animal, diabólica».
