Montserrat

Modulan la mentalidad

Rostro de Jesús coronado de espinasTodo lo relativo al matrimonio puede y debe ser regulado por la autoridad civil en virtud de su obligación de velar por el bien de la sociedad. No debe ocultarse, por razones estratégicas, que las leyes, además de regular la conducta de los ciudadanos, modulan la mentalidad, las actitudes y sentimientos de los mismos; crean estados de opinión, provocan la elevación o el descenso del voltaje espiritual de los pueblos. Una ley que de modo directo e ineludible contribuirá en corto plazo a banalizar la idea de la unión conyugal afecta a todas las vertientes de la vida humana: la social, la ética, la religiosa. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Inglaterra y Milton

El monstruo que puso (¿me atreveré a escribirlo?) a Jesucristo al nivel y como compañero de Júpiter y de Mahoma, no es para mí otra cosa que bestia fiera, hasta en sus pasajes más puros, y nunca me he arrepentido de haber arrojado al fuego en Oxford una hermosa edición de sus obras en cuatro volúmenes… Inglaterra no necesita a Milton. ¿Cómo puede necesitar mi país una política, un valor, un talento o cualquier otra cosa que esté maldita de Dios? ¿Y cómo el Eterno Padre puede bendecir el talento y la obra de quien en prosa y en verso ha renegado, ridiculizado y blasfemado la divinidad de su Hijo? Si quis non amat Dominum Nostrum Jesum Christum, sit anathema. Así decía San Pablo. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

La vida virtuosa

Por eso lo clásico afirman que el fin de la comunidad política es la vida virtuosa, buena o plena, porque ésta es impuesta al hombre por el hecho de serlo: debe vivir bien, vivir como hombre. Castellano lo traduce con estas palabras: la política ayuda al hombre a vivir racionalmente, lo que significa que debe “considerar la esencia del hombre, y ayudarle a convertirse en lo que es por naturaleza”. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

La representación

La representación no debe ser un derecho atomizado, individual; porque el individuo es absolutamente irrepresentable. Su constitución psicológica y peculiar no la puede representar nadie; la representa él sólo. Lo que es representable es el grupo, la clase; y así se dará una representación social, según la cual se es mandatario de una fuerza social, una especie de gestor de negocios ajenos y que tienen el derecho de representarlos por la imposibilidad material de que se representen a sí mismos; pero no será el ejercicio de una soberanía que los que la poseen no pueden nunca ejercer. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Revolución rusa

Para Gramsci, la Revolución rusa no es todo lo satisfactoria que debiera porque entre el proletariado y su “vanguardia”, o sea, el Partido, detecta una fractura, no se da una identificación espiritual. La solución está, para él, en invertir la relación que Marx establece entre estructura y superestructura, dando primacía a lo segundo sobre lo primero, es decir, a lo espiritual sobre lo económico. Sólo en estos términos se podrá establecer la vinculación religiosa -es decir, la participación en los mismos valores- entre el Príncipe y los simples, entre las minorías rectoras y las masas, como hizo el catolicismo en la Edad Media. (Aquilino Duque – Razón Española)

La igualdad

Debemos subrayar la igualdad sustancial de todos los seres humanos creados a la imagen y semejanza de Dios, pero al mismo tiempo sería utópico negarse a reconocer las diferencias accidentales que marcan la existencia de todos los seres humanos. La sociedad puede asegurar que todos sus miembros sean iguales ante la ley y que existan amplias oportunidades para recibir educación. Pero jamás puede asegurar la igualdad entre todos sus miembros.(Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Aplacar la ira de Dios

Oh Dios mío, estoy consciente de mi misión en la santa Iglesia. Mi empeño continuo es impetrar la misericordia para el mundo. Me uno estrechamente a Jesús y me presento como víctima que implora por el mundo. Dios no me rehusará nada cuando le suplico con la voz de Su Hijo. Mi sacrificio es nada por sí mismo, pero cuando lo uno al sacrificio de Jesús, se hace omnipotente y tiene la fuerza para aplacar la ira divina. Dios nos ama en Su Hijo, la dolorosa Pasión del Hijo de Dios es un continuo aplacamiento de la ira de Dios. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)