Isabel

Ley de prensa

María y JesucristoPor otra parte, el franquismo experimentó una clara liberalización política y económica. Buena prueba de ello fue el contenido de la Ley de Prensa de marzo de 1966, obra de Manuel Fraga Iribame, ministro a la sazón de Información y Turismo, que supuso la derogación de la dura Ley de febrero de 1938. Declaraba la libertad de expresión y la supresión de la censura previa de prensa. No obstante, limitaba el ejercicio de los derechos, en relación con el respeto a la “verdad” y el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional. La Ley Orgánica del Estado significó la culminación de aquel proceso institucional y político. (Pedro Carlos González Cuevas – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

Acaso se puede, partiendo de aquí, encontrar una razón para la cuestión religiosa de que Dios no llamó a la mujer al sacerdocio. Puede por una parte ser tomado como castigo ya que la primera rebelión contra la voluntad de Dios fue hecha por una mujer. Pero puede por otra parte ser considerado como una extraordinaria preferencia de gracia, ya que el Señor nunca quiere retirar a su bendita esposa de su lado, ya que todo poder en su reino le debe venir de su unión amorosa con él no a través de una conferida autoridad: un modelo de aquella íntima comunidad de amor que establece con una persona humana es la unión con la Madre de Dios.

Ideas erróneas

Dios debe tener en nuestras vidas la prioridad absoluta, pues de lo contrario se corre el riesgo de caer en una apostasía silenciosa. En este sentido, y con referencia al Papa Francisco, sostiene que está tratando de reformar la Iglesia con el espíritu de San Francisco de Asís y el impulso misionero de San Ignacio de Loyola. Así como observa que los signos más preocupantes para el futuro de la Iglesia son la falta de sacerdotes, las insuficiencias en la formación del clero y las ideas erróneas respecto al sentido de la misión. Critica la tendencia de querer “poner énfasis en la actividad socio-política y el desarrollo económico, excluyendo la evangelización”. Por lo tanto, concluye que Dios debe ser constantemente proclamado en cualquier circunstancia, favorable o desfavorable, utilizando métodos respetuosos, pero nunca escondiendo la verdad. (Ignacio Barreiro – VERBO)

Tantos infiernos (95)

Tristemente concluye el cardenal Belarmino que no hay ninguna pena mayor que aquella por la cual un pecado es pena de otro pecado. Mejor fuera para esta clase de pecadores morir en el primer pecado; porque, muriendo después de haber cometido tantas iniquidades, sufrirán tantos Infiernos cuantos fueron los pecados cometidos. (Jaime Solá Grané)

El mayorazgo

La familia, regida por sus propias leyes, busca el bien y prosperidad de todos sus miembros. Y que el patrimonio familiar del que habla el P. Meinvielle no mengüe como con secuencia de su diseminación generación tras generación, de manera que transcurridas éstas, cada heredero no quede en peor situación que su ascendiente, cosa que se consigue a través dela institución del mayorazgo, cuya violenta abolición (violenta no físicamente, sino por cuanto vino determinada por leyes positivas liberales contrarias a la tradición secular europea) fue una auténtica obsesión de los ilustrados del siglo. XVIII. (Javier de Miguel – VERBO)

Civilización profana

San Juan XXIII, en la “Mater et Magistra”, denuncia: “El aspecto más siniestramente típico de la época moderna se encuentra en la tentativa absurda de querer edificar un orden temporal sólido y fecundo fuera de Dios, único fundamento sobre el cual puede existir y querer proclamar la grandeza del hombre cortándolo de la fuente de la que brota esta grandeza y en la que se alimenta”. Y la actitud pastoral del Vaticano II, expresamente fue señalada por San Pablo VI, en su clausura, el 7 de diciembre de 1965, como “determinada por las distancias y las rupturas ocurridas en los pasados siglos, en el siglo último, y en éste, particularmente entre la Iglesia y la civilización profana”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Dignidad humana

Comienzo con Sartre, porque es quizá el autor más original en lo que se refiere a la universalidad de la ética. De alguna manera, la niega al mismo tiempo que la afirma. Sartre, como se sabe, en la explicación del principio del existencialismo, afirma que el radical poder del hombre de hacerse totalmente a sí mismo, debido a que es una nada en el terreno de la naturaleza o esencia, implica la afirmación de la subjetividad. Esa subjetividad sería la causa de la dignidad humana, por la que el hombre queda situado por encima de la piedra, el musgo, una podredumbre o una coliflor -los ejemplos son de Sartre.  (José Luis Widow Lira – VERBO)