Moda y modestia deben ir juntas

Niñas rezandoNo falta quien pretenda ver incompatibilidad entre la moda y la modestia. Dicen: no se puede guardar modestia, si se ha de seguir la corriente de la moda. Es un error. La moda y la modestia pueden y deben ir juntas. Con una condición: que la moda se mantenga dentro de sus justos límites, y no salte la valla de la decencia cristiana. Moda y modestia no son incompatibles, como alguno pudiera creer. “Al contrario -dice Su Santidad Pío XII- deberían ir siempre juntas, como buenas hermanas; si hasta el nombre de ambas tiene una misma madre, se deriva de una misma raíz latina modus, modo. Una cristiana puede ser moderna y culta y deportiva y llena de gracia, de naturalidad y distinción sin someterse a la vulgaridad de una moda malsana”. La moda y la modestia debieran ir juntas por el mismo camino. Juntas en la joven moderna y modesta.

Pero ¿qué sucede? Que llega un día en que la moda dice: voy a imponer un vestido inmodesto, escandaloso. En este momento las dos hermanas tienen que separarse necesariamente. La modestia dice a la moda: no puedo seguirte. Y sobreviene la separación: la moda por un lado, la modestia por otro. La mujer se ve en la precisión de elegir: o con la moda o con la modestia. La mujer cristiana no debe vacilar. Debe decir a la moda: iré siempre contigo, si nos acompaña la modestia. Si te empeñas en separarte de la modestia; me voy con ella y me aparto de ti. Es lo que dice Su Santidad Pío XII: “La moda no es ni puede ser la norma suprema de vuestra conducta. Sobre los dictámenes de la moda y de sus exigencias tenéis otras leyes más altas e imperiosas”.

El Obispo de Vic pide que el vestido oculte la voluptuosidad corporal. Don José Mª Guix, Obispo de Vic, hizo un llamamiento a través de su carta pastoral que todos los católicos vistan ropas que oculten “los movimientos voluptuosos del propio cuerpo” y protejan a éste de “las miradas de otros, evitando tentaciones innecesarias”. Guix cree que el vestido debe ser una “protección de la honestidad y un escudo contra la sensualidad desordenada”.