Pablo

Pudor y castidad  (126)

Jesús antes de ser clavado en la CruzPositivamente, todas las virtudes cristianas: obediencia, laboriosidad, castidad, pobreza, etc., todas concurren al perfeccionamiento de la virginidad. Pero sobre todo -el amor a Jesucristo, la oración asidua, continua, prolongada, que hace crecer en el célibe “su intimidad con Cristo” (Sacerd. coelib. 75), y -el amor al prójimo, en una vida de entrega total, que halla siempre a Cristo en los hermanos. (José María Iraburu)

El padre Solá habla del demonio (42)

Si no hubiera esto, la existencia del diablo, y no hubiera las posesiones diabólicas como las hay tantas veces, podríamos decir: “sí, existe el demonio pero ¿es verdad, actúa o no actúa? ¿Dios le permite que actúe? Y así vemos que hay este gran enemigo del hombre y su enemigo que es Jesucristo y la Virgen Santísima. De este modo nos damos cuenta, porque si la posesión fuese una posesión angélica -el ángel también puede poseer a una persona, como el demonio puede poseer a una persona el ángel también le puede poseer. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Virtud de la munificencia

No es necesario ser rico para practicar la virtud de la munificencia. Cuando se tiene un alma generosa y noble, se espabila uno para encontrar recursos que alivien y hagan humanas las vidas de millones que viven en la miseria y el hambre permanente. Llamar a todas las puertas, organizar rifas y espectáculos sanos para sacar el dinero que tanta falta hace a los que no tienen nada. (Julián Jarabo Ruiz – AVE MARÍA)

El pacto no fue cumplido por gobierno

Washington intervino y a través de su embajador en México Dwight Morrow “medió” en una negociación entre el gobierno y algunos obispos mexicanos más “liberales” (los cristeros no fueron admitidos a negociar) que dio origen a los llamados “Arreglos” por los cuales los Cristeros se comprometían a disolver su ejército (la Guardia Nacional) y entregar las armas a cambio de que el gobierno se comprometiera a no aplicar la legislación anticristiana (aunque ésta no sería derogada). Pío XI, influido por los obispos norteamericanos, (al servicio de su gobierno), aprobó el Acuerdo e instó a los cristeros a deponer las armas. (Javier Navascués Pérez)

Ofensa o desprecio a la Madre de Dios

Por esta razón, el minimalismo mariano -esa tendencia perniciosa que rebaja o disimula las grandezas de María en doctrina y espiritualidad-, es una pendiente sumamente peligrosa que comienza con las más “piadosas” excusas y termina desbarrancándose hacia profundidades insospechadas. El camino descendente es siempre rápido, y la vía más expeditiva para precipitarnos en el abismo es la ofensa o desprecio a Ella, sin la menor duda. Y esto sucede tanto con las almas como con las sociedades. ¡Ay de las naciones que toleren pasivamente las ofensas a la Madre de Dios! (María Virginia)

El concepto nietzscheano

Sin embargo, no son el hedonismo epicúreo ni tampoco la búsqueda de la paz interior al estilo New Age las opciones que triunfan en el mundo de hoy. Hoy predomina el concepto nietzscheano de la felicidad. Dios ha muerto. El hombre está por encima del bien y del mal. No hay mandamientos: no hay leyes morales. Todo vale. La felicidad consiste en vivir experiencias. Ya hasta se venden en los grandes almacenes: cajitas de regalo para vivir experiencias: turismo rural, turismo de aventura, turismo de naturaleza… Conseguir descargas de adrenalina, descubrir nuevos lugares, visitar países exóticos, conocer distintas culturas. Como si viajando y conociendo mundo fuéramos a llenar el vacío de nuestra vida. (Pedro L. Llera)

Por caminos de liberalismo

A los fieles que se espantan de que algo así pueda suceder, les dice: “Sí, amigo lector, sí, puede haber también, por desdicha, ministros de la Iglesia liberales, y los hay de esta secta fieros, y los hay mansos, y los hay únicamente resabiados. Exactamente como entre los seglares. No está exento el ministro de Dios de pagar tributo a las humanas flaquezas (…) ¿Y qué tiene esto de particular, cuando no ha habido apenas herejía alguna en la Iglesia de Dios, que no haya sido elevada o propagada por algún clérigo?”. (Javier Ravasi)