Pablo

Un bien común

Santa Isabel de Portugal con floresOtro de los grandes problemas de las concepciones éticas y políticas contemporáneas es que conciben la sociedad como un agregado de individuos, cada uno de los cuales busca su propio interés -llámesele doctrina comprensiva del bien, ética de máximos, o como sea- que es excluyente del de muchos otros. Entre ellos, como advierte Cortina, podrá haber, cuando mucho, coexistencia, pero nunca verdadera comunidad de vida o, lo que es lo mismo, una vida en común. El problema de las sociedades que buscan ser fundadas en procedimientos o normas formales vacías de todo contenido material es que se olvidan de que sólo un bien común es capaz de unir voluntades y, con ello, crear concordia. Si no hay bien común, el uno siempre está, en alguna medida, enfrentado con el otro y, en el extremo, ese otro pasa a ser el infierno del uno, tal como lo previó Sartre. (José Luis Widow Lira – VERBO)

Matrimonio entre católicos no practicantes

¿Cómo van a contraer matrimonio sacramental personas que no practican la religión? -Que unos bautizados no practiquen la vida cristiana no justifica que acumulen más disparates sobre los que ya arrastran. Ni se pueden dar cauces legales para que esto se legalice. Es propio de mentes torpes proclamar que hay que recoger en la vida jurídica lo que está en la calle y que hay que desdramatizar estas situaciones. En este caso también se podría legalizar los secuestros, los robos, los atracos, los crímenes, porque también están en la calle. Precisamente el sentido religioso que lleva a algunos, incluso por razones sociológicas, a pedir el matrimonio canónico, es un momento precioso para que recapaciten sobre verdades religiosas que tienen olvidadas. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La intelectualidad madrileña

Con todo, correspondió a los falangistas “la reapertura de la vida intelectual madrileña con posterioridad a 1939”. Revistas como Garcilaso y, sobre todo, Escorial, obra de Pedro Laín Entralgo y Dionisio Ridruejo, fueron prueba de ello. En la segunda, Mainer ve “una idea sacramental y nacionalista de la cultura”, “una idea estamental y platónica de la cultura destinada a irradiar desde el olimpo sobre un hipotético pueblo en demanda de guía espiritual”. (Pedro Carlos González Cuevas – RAZÓN ESPAÑOLA)

Un orden planetario

Es preciso recordar que la tendencia mayor del mundo contemporáneo es la ambición de construir un orden planetario, un sistema de poder y convivencia, tanto económico como político, que abarque el conjunto del planeta. Este proceso no es reciente ni obedece a conjuras secretas; al contrario, forma parte manifiesta del proyecto general de la modernidad al menos desde Imanuel Kant, que lo expuso en Ideas para una Historia universal en clave cosmopolita y en La paz perpetua, y que preconizaba el establecimiento de un Estado Mundial (sic) como marco “moral” para resolver los conflictos que desgarraban el viejo mundo. (José Javier Esparza – RAZÓN ESPAÑOLA)

Libertad de todas las opiniones

Tiene el mandato imperativo innegables ventajas, y una de ellas es que por medio de él se pueden conocer directamente el Estado de la opinión pública, de ese concepto que tantos servicios os ha prestado, que es una frase hecha que, bien analizada, no puede ser sustentada por los liberales, ya que el sujeto de la opinión requiere dos cosas: el conocimiento de las cuestiones morales y jurídicas, que no puede tener una multitud, y al mismo tiempo una unidad de norma y de criterio, que con la libertad de todas las opiniones se destruye. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Terrible decadencia moral

Al mismo tiempo cualquier cristiano serio estaría de acuerdo en afirmar que la mayoría de los países occidentales han sufrido una terrible decadencia moral en los últimos ciento cincuenta años. Esta decadencia se ha hecho más aplastante en el siglo veintiuno. Este mito del progreso que busca liberar al hombre de sus raíces históricas es tan absurdo como querer liberarlo de su naturaleza. El cardenal Burke señala al respecto: “Totalmente volcados hacia su orgullo, el hombre y la sociedad moderna han vuelto la espalda a su pasado y a su historia. “Hagamos tabla rasa del pasado”, ved cómo ha sido reactivado el slogan adolescente de la Revolución y la Caída”. Como consecuencia de ello, “en los intelectuales laicos se ha enquistado una actitud de aversión hacia la verdad trascendente”. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

No hay injuria

Es principio de derecho: Si palam res est, repetitio injuria non est: “No hay injuria en decir lo que está a la vista de todos”. Mucho menos en decir del prójimo lo que él mismo dice a todas horas de sí. ¿Cuántos liberales, no obstante, particularmente del grupo de los mansos o templados, tienen a gran injuria que los llamen liberales o amigos del Liberalismo un adversario católico? (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)