Sin título 1

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Vamos al campamento del Padre alba. Alegría y entusiasmo en los dos autocares. Oraciones, cantos, chistes y habla que te habla. Desayunamos en la Panadella y adelante. Acampados de Tenerife, Mallorca, Jaén, Madrid, Toledo, Alicante, Valencia, Castellón, Tarragona, Gerona, Perú, Guadalajara.

Paramos en Monzón para celebrar la Santa Misa en la Catedral. El párroco me dijo que hasta hace muy poco era de los más jóvenes de la diócesis Barbastro-Monzón. Solo tiene setenta y cuatro años. ¡Jóvenes, hacen falta sacerdotes, muchos sacerdotes!

Por la tarde, visitamos el castillo de Monzón. Vuelvo sobre mis pasos y me siento en un poyo, cerca de la oficina de entrada. En pocos minutos, sale una empleada que ofrece entrar en la oficina con aire acondicionado. Le digo que va mal para mi salud y al instante me saca una silla muy cómoda. Me dice: “Cuando veo un sacerdote con sotana, me viene a la memoria mi hermano sacerdote que está de misionero en Kazajistán.

A los diez minutos, llega otra trabajadora. Entra en la oficina y en un minuto me saca dos botellas de agua fresca y la hermosa revista “Historia viva”, de la Asociación de Fiestas recreativas Históricas. Le pregunto: ¿es que estoy en el Cielo?

No. Estamos en España. Tierra de gentes de fe, sencillas y nobles. De la España evangelizadora, espada de la Iglesia, luz de Trento. De la España Católica. La buena mujer nos dijo: “me gusta mucho que los jóvenes vayan con sacerdotes de sotana”.

Los campamentos del padre Alba son fábrica de hombres y mujeres, y taller de santos y santas. El ideal del acampado perfecto es:

Que Jesucristo y María reinen en España y por España en todo el mundo, para que todo el mundo forme así una Cristiandad.

Su postura: Intrepidez en confesar la fe.

Su esfuerzo diario: Una España católica.

Su convencimiento: Estamos en los últimos tiempos profetizados; tiempos de prueba para los hijos de Dios, tiempos de seducción del diablo, tiempos de apostasía.

Su confianza: La Virgen María nos anuncia que está próximo el reinado de su Corazón Inmaculado. El Sagrado Corazón prometió al Beato P. Bernardo de Hoyos que reinaría en España y con más veneración que en otras partes.

Su ilusión: Poder emitir la promesa de los jóvenes de la Unión Seglar y formar en sus filas.

Su fortaleza: La Comunión y el Rosario diario.

Sus gritos de esperanza: Viva Cristo Rey. Viva el Papa. Viva España católica.

Su afán: Ganar nuevos jóvenes para esta santa causa.

Al atardecer, después de arriar banderas ofrecemos una corona ante la cruz de los mártires.

– Señor, escucha nuestra oración.
– Y llegue a Tí nuestro clamor.

OREMOS

Ante la Cruz, Señor, recordamos a todos aquellos que murieron por una España católica y duermen el sueño de la paz. Especialmente te encomendamos a los mártires de la última persecución y a los caídos en la defensa de la fe de España en la última Cruzada.

A todos aquellos que descansan en Cristo, te rogamos les concedas el lugar del refrigerio de la luz y de la paz. Haz que su sacrificio no sea estéril, sino que nosotros, con su ejemplo, mantengamos siempre vivo el afán de servir a la España católica, y por ello a Tí, Rey inmortal, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

– Dales, Señor, el descanso eterno.
– Y brille para ellos la luz perpetua.
– Descansen en paz.
– Amén