Papa Pío XI con libro

La encíclica Divini Redemptoris de Su Santidad Pío XI, en la que se denunciaban los acontecimientos acaecidos en la España de 1936:

“En nuestra queridísima España, el azote comunista… se ha desquitado desencadenándose con una violencia furibunda. No se ha contentado con derribar alguna que otra iglesia… sino que destruyó toda huella de religión cristiana. El furor comunista no se ha limitado a matar obispos y millares de sacerdotes, de religiosos y religiosas, buscando de modo especial a aquellos y aquellas que precisamente trabajaban con mayor celo con pobres y obreros, sino que ha hecho un número mucho mayor de víctimas entre los seglares de toda clase y condición, que diariamente, puede decirse, son asesinados en masa por el mero hecho de ser buenos cristianos o tan sólo contrarios al ateísmo comunista”.