Franco en el frente

LA VICTORIA

  1. La liberación y la reconstrucción, obra netamente española

Hemos sostenido una guerra y pagado nuestros gastos sin disponer de oro ni de divisas extranjeras, ni hipotecar nuestra soberanía, ni una sola pulgada de nuestro territorio; levantamos la zona roja del aniquilamiento económico en que los marxistas la dejaron, con nuestros propios medios; restablecimos nuestro crédito y saneamos nuestra moneda con medidas eficaces y justas que salvaron la economía general de la Nación y el patrimonio de los particulares; superamos la crisis general de los transportes en medio de las dificultades de una guerra; la industria, la navegación y las obras públicas han recibido bajo nuestro mando un impulso hasta ahora desconocido, y en el orden social no ha habido ninguna nación que haya tenido una inquietud más honda ni haya llevado a cabo mayores realizaciones que las que nuestro Estado ha logrado en tan corto tiempo.

(18-VII-1943: Madrid.—Concentración de productores).

  1. Política genuinamente española

La Victoria no fue de un partido; son los vencedores quienes constituyeron y constituyen, con el apoyo de incluso una multitud inmensa de los que por azares de la contienda no estuvieron junto a ellos, la gran comunidad que libremente rige hoy a España. Las doctrinas, las actitudes y los propósitos fueron genuinamente españoles, llenos de originalidad y de aire propio. Quien conozca a España sabe que se la calumnia al suponerla capaz de vivir de la imitación de ninguna política extranjera. Perfectamente español es su sistema político presente.

(5-XI-1944: Declaraciones a la «United Press»).