Beata Carolina Kózka

Nació cerca de Tárnow, Polonia, el 2 de agosto de 1898. Cursó sólo estudios elementales, ya que la situación económica de sus padres era muy difícil; tenía diez hermanos.

La piedad y devoción la recibió en casa, donde se rezaba el rosario diariamente, y la asistencia a Misa Dominical era la forma en que la familia agradecía los dones con que les favorecía el Señor.

Así llegó el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914 -1918) y Polonia fue invadida por el ejército soviético. La situación en Tárnow era cada día más difícil debido a los abusos y la brutalidad de los soldados.

En este marco llega la noche del 18 de noviembre de 1914, cuando un soldado ebrio irrumpe en la casa de la familia Kózka exigiendo alimento. Al no quedar complacido, obliga al padre y a Carolina a acompañarlo para reportar su conducta a las autoridades.

En el camino obliga al padre (bajo amenazas de matarlo a él y a su familia) a regresar a su casa. De lo que contaremos a continuación fueron testigos dos muchachos, quienes ocultos presenciaron el martirio de Carolina: la pequeña fue arrastrada entre matorrales, y por defender su virginidad, Carolina murió.

A la mañana siguiente encontraron su cuerpo mutilado entre la hojarasca; además, presentaba heridas de bayoneta en cabeza, piernas, costado y cuello. Sus manos ensangrentadas daban fe de la resistencia que opuso. A su entierro acudió todo el pueblo.