Chesterton

Chesterton transmite su convicción de que solamente la Iglesia Católica conoce profundamente las almas, pues solamente ella tiene la misión divina de renovarlas, sobre todo gracias al ministerio sacerdotal. Así, en el episodio The Flying Stars, Father Brown suplica a Flambeau, un criminal, que cambie de vida: “Todavía le queda juventud, honor y humor; no crea que, en ese oficio, van a durar. Los hombres pueden mantenerse en un cierto nivel de honestidad en el bien, pero ningún hombre ha podido jamás mantenerse en un nivel cualquiera en el mal. Ese camino siempre baja. Un hombre amable que empieza a beber acaba siendo cruel; un hombre que no mentiría por nada del mundo pero que mata a alguien, cae en la mentira para ocultar su crimen. He conocido a muchos hombres que empezaron como usted a ser honestos fuera de la ley, alegres bandoleros de ricos, y que después acabaron tragados por el barro”. Esas intuiciones de Chesterton fueron corroboradas en cierto modo por San Juan Pablo II cuando afirmaba: “El hombre no es capaz de comprenderse a fondo a sí mismo sin Cristo. No puede entender quién es, ni cuál es su verdadera dignidad, ni cuál es su vocación, ni su destino final” (2 de junio de 1979).