Jesús atado y con la túnica

Emili Boronat

¿No es la globalización y el dictado obligatorio del aborto, la ideología de género, la destrucción de la familia, la eutanasia, el uso del hombre como pura fuerza de producción, de consumo, de material de recambio por la genética manipulativa y un largo etcétera, ese nuevo imperio alzado contra Dios y sus criaturas? Paz mundial, democracia mundial, mercado mundial, espectáculo universal…  mentira, abominación universal, con aplauso y asentimiento en las nuevas conciencias. Universal proscripción de la Iglesia como condición para la libertad: la gran persecución tras la apostasía del mundo, y entonces será probada la fe de muchos y la misma Iglesia se vaciará y se verá sola ante la deserción, más por soberbia, que por cobardía de muchos. Tal vez ahora ya solo quede la Iglesia como lo que impide el total triunfo del imperio del Anticristo, y el papado en lugar del emperador, recordando la Ley natural, la ley de la razón, la ley de Dios.

Resulta llamativo que tanto Alexis de Tocqueville, desde una perspectiva sociológica, como Donoso Cortés, desde la consideración de la teología de la historia, y citamos al segundo en su Carta al cardenal Fornari, contemplan:

… esas aspiraciones inmensas a la dominación universal (…), de ahí esos proyectos de una locura furiosa, que pretende mezclar y confundir todas las familias, todas las clases, todos los pueblos, todas las razas de hombres, para triturarlas en el gran mortero de la Revolución, a fin de que de esa sombra y sangrante caos salga un día el Dios único, vencedor de todo cuanto es diverso (…), el dios Demagogia anunciado por los últimos profetas (…). La demagogia es el gran Todo, el verdadero Dios, Dios armado de un solo atributo, la omnipotencia, y liberado de la bondad, de la misericordia, del amor, esas tres grandes debilidades del Dios católico. En esos rasgos, ¿quién no reconocería a Lucifer, el dios del orgullo? (…) el gran imperio anticristiano será un imperio demagógico colosal, gobernado por un plebeyo de enormidad satánica, el hombre del pecado.

(CRISTIANDAD)