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El siglo XIX y nuestra Revolución

El siglo XIX, que nosotros hubiéramos querido borrar de nuestra Historia, es la negación del espíritu español, la inconsecuencia con nuestra fe, la denegación de nuestra unidad, la desaparición de nuestro Imperio, todas las degeneraciones de nuestro ser, algo extranjero que nos dividía y nos enfrentaba entre hermanos y que destruía la unidad armoniosa que Dios había puesto sobre nuestra tierra. Por eso nuestra Revolución no es una Revolución vacía; es una Revolución llena de contenido, una Revolución creadora, que se funda y levanta sobre una filosofía plena de realidades sociales; un heraldo de lo que en el mundo tendrá que reinar.

(21-VI-1950: Ayuntamiento de Baracaldo).

Fuera de los patrones liberales

El que nos hayamos separado de los patrones políticos estilo liberal, tan siglo XIX, después de prolongada, costosa y catastrófica experiencia, y que hayamos vuelto por los fueros de nuestras tradiciones políticas, buscando en los órganos naturales, familia, Municipio y sindicato, las vías primarias de nuestra nueva estructura política, sin la rigidez de una Constitución, obra exclusiva de un grupo o de un momento, haciendo discurrir las energías y la capacidad políticas enteras de la comunidad por los cauces de una Constitución abierta al perfeccionamiento, ofrece a la nación, en el área de la crisis político-social que el mundo vive, un instrumento feliz para la realización de la evolución político-social que la hora demanda.

(31-XII-1951: Mensaje de fin de año).