* Un milagro es un hecho sensible, histórico y extraordinario, que supera las fuerzas de la naturaleza creada, que sólo puede ser realizado por Dios.
* La Iglesia antes de afirmar que un hecho histórico es, un auténtico milagro, analiza la verdad histórica, la verdad científica, la verdad teológica y la verdad relativa de ese hecho histórico.
* La verdad histórica ha de demostrar la existencia histórica del hecho con todas sus circunstancias de lugar, espacio, testigos…
* La verdad científica ha de probar que el hecho histórico supera las fuerzas de la naturaleza sensible, aún aplicadas artificiosamente por los hombres.
* La verdad teológica ha de continuar que el hecho reconocido, como superior a las leyes de la naturaleza, ha sido realizado, por Dios.
* La verdad relativa constata que el milagro ha sido realizado por Dios para confirmar la autenticidad de una revelación, doctrina divina o la fe de los fieles.
* Un sacerdote celebra la Santa Misa de cuerpo presente. Terminada la Santa Misa, se dirige a la sacristía. Oye unas voces extrañas, está hablando un familiar del difunto. Dice que es ateo y otras lindezas. Antes de la Misa se puso de rodillas delante del sacerdote y le dijo: “Deme la bendición”. Son ateos de salón.
El Islam permite la poligamia, hasta cuatro mujeres; los musulmanes se deben circuncidar; está prohibido el alcohol y carne de cerdo; también las imágenes.
Recapitulada por el P. Cano
– MAHOMA
Mahoma nació en La Meca (Arabia) el año 570, de padres pobres. Tuvo que ganarse la vida hasta que se casó con una judía, viuda rica en el año 595. Su nueva posición le permitió dedicar largas horas a la meditación.
A partir del año 610, Mahoma afirma que tiene unas visiones que le revelan que debe restablecer la sumisión a Dios: la religión antigua de Abraham y de Ismael, que sacará al pueblo árabe de la idolatría y corrupción en que vivía.
Mahoma se presentó como enviado (profeta) de Dios y tuvo largas conversaciones con judíos y cristianos. Sus primeros seguidores fueron su suegro Abu-Bekr, su esposa Chadid-scha y su primo Alí.
Los koraischitas, tribu encargada de custodiar el santuario dedicado al dios Hobal-Allah, representado en una piedra negra, se enfrentaron abiertamente contra Mahoma.
Después de morir su esposa, Mahoma reunió a unos doscientos discípulos y, el 24 de septiembre del 622, salió, de la Meca y se dirigió a Medina, ciudad del profeta. Esta salida de la Meca constituye la era musulmana o Héjira.
Con el fanatismo que había inculcado a sus seguidores Mahoma se apoderó fácilmente de Medina y sus alrededores y se constituyó como jefe absoluto religioso y político. Su consigna a partir de entonces fue: “Matar a todos los infieles donde quiera que se les encuentre”. El Islam debía ser extendido al mundo entero por medio de la guerra santa.
Mahoma conquistó la Meca el año 630. Limpió de ídolos el Kaaba y lo convirtió en santuario de la nueva religión monoteísta: Allah es Allah y Mahoma su profeta.
Las tribus árabes aceptaron sin dificultad la religión de Mahoma. Quien se resistía a seguir la nueva religión moría al golpe de sus secuaces.
Al morir Mahoma (7-6-632), casi toda Arabia era musulmana.
– DOCTRINA DEL ISLAM
La doctrina de Mahoma la reunieron los primeros Califas, sucesores de Mahoma, en el Corán, completado con el Hadith o Suna, que son explicaciones prácticas del Corán.
El Islam es un sincretismo de judaísmo, Cristianismo y diversos elementos árabes y persas. Sus doctrinas dogmáticas son: fe en un solo Dios; Mahoma es su Profeta; distinción entre ángeles buenos y malos; fe en la resurrección, juicio final, infierno y paraíso sensual.
Los preceptos de la moral islámica son los siguientes: orar cinco veces al día con el rostro vuelto hacia la Meca; frecuentes lavatorios para purificarse de diversas imperfecciones ayuno de quince días consecutivos en el mes de Ramadán desde la salida a la puesta del sol; peregrinación a la Meca al menos una vez en la vida; limosna a los necesitados mahometanos.
El Islam permite la poligamia, hasta cuatro mujeres; los musulmanes se deben circuncidar; está prohibido el alcohol y carne de cerdo; también las imágenes.
– EXPANSIÓN DEL ISLAM
Después de la muerte de Mahoma, la nueva religión del Islam se expandió rápidamente; los Califas continuaron ejerciendo el poder absoluto religioso y político.
Abu-Bekr (632-634) declaró la guerra santa a Palestina y regiones del Éufrates. Omar (634-644) conquistó Siria Palestina Babilonia Egipto Cirene, Trípoli, Chipre y Rodas. Othmar (644-655) y Alí (655-661) conquistaron Persia y Armenia y emprendieron la conquista de Cartago.
La dinastía de los Omeidas (661-750) llegaron hasta el Turquestán y la India y conquistaron el norte de África, España y el sur de las Galias; hasta que Pelayo, en su pequeño reino de Asturias (718) y Carlos Martel en Poitiers (732), pusieron límite a sus conquistas.
El Imperio Bizantino perdió varias de sus mejores provincias que cayeron bajo el dominio musulmán. Constantinopla resistió los sucesivos ataques del fanatismo islamita.
“La evangelización de América es una de las páginas más gloriosas de la historia de España”.
JEAN DUMONT, Historiador francés
ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA
LA LEYENDA NEGRA (XIII)
Post-scriptum
A lo que acabo de decir, y como alimento secundario de este consuelo casi crístico que se merece España, voy a añadir dos constataciones.
Primero, la constatación que el cardenal Suquía, arzobispo de Madrid, donde hablo, ha dicho con valentía lo que muchos de sus hermanos en el episcopado han omitido: “La evangelización de América es una de las páginas más gloriosas de la historia de España”. Lo decía en la propia América, en La Habana, el 6 de septiembre de 1991.
A continuación la constatación de lo que Roma ha dejado bajo silencio: la grandeza que tuvo no sólo la evangelización, sino también la conquista, y el movimiento de amor, de caridad cristiana, que debe llevarnos hacia las dos, porque son una, ha sido maravillosamente puesta de relieve por uno de los descendientes de los conquistados y de los conquistadores. Un poeta de origen surrealista, en absoluto portavoz de la Iglesia, el mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura. Estaba en Sevilla, el 29 de noviembre de 1991, y fueron palabras de oro, merecedoras de quedar para siempre centelleantes: “Al contrario que la codicia, decía, que es propia de todo tiempo y de todo lugar, el afán de convertir no aparece en todas las épocas ni en todas las civilizaciones. (Ahora bien) este afán es lo que da fisonomía a esta época de la conquista. En la conquista de América, la política es vivida en función de la religión”. Y también: “Idealizar a los vencidos (de esta conquista) no es menos falaz que idolatrar a los vencedores. Unos y otros merecen nuestra comprensión, simpatía y, digamos la palabra, piedad”.
* Las religiones que se practican en el mundo son contrarias entre sí en su doctrina moral y culto. Como Dios no puede contradecirse, sólo una de esas religiones puede ser la verdadera religión.
* El hombre tiene la obligación de buscar, indagar y reflexionar hasta encontrar la verdadera religión. La única religión que ofrezca garantías ciertas de su carácter divino y sobrenatural.
* La filosofía y la historia demuestran que sólo la religión cristiana es la verdadera religión. Estos son los argumentos:
* 1) La trascendente personalidad de Jesucristo, su vida admirable, su sublime doctrina y el perenne éxito de su obra (la Iglesia), son las mayores garantías de que la religión cristiana es la única verdadera revelada por Dios.
* 2) La religión cristiana ofrece tales caracteres de honestidad, de elevación y santidad que no puede explicarse sino por su origen divino, los milagros y las profecías son pruebas externas de su divinidad.
* 3) La religión cristiana, de origen patente en la historia no sólo se presenta libre de error, de contradicción o de fraude, sino que además responde perfectamente a la naturaleza racional y a las más nobles aspiraciones del hombre.
* “Con todas las limitaciones y defectos, que se deben a nuestra condición humana, marcada por el pecado, creo que no hay, en todo el mundo, una institución tan admirable, tan benefactora, tan próxima a las personas como la Iglesia Católica” (Guillermo Juan Morado).