mariaIsabel

El secreto de María

Molde viviente de Dios, forma Dei, llama San Agustín a María. (1)

  • El texto a que alude el Santo no parece ser genuino de San Agustín, pero sí de un autor antiguo y respetable, acaso de San Fulberto de Chartres Cf. Migne. P. L. – T. 39-c. 2(131).

Y, en efecto, lo es. Quiero decir que en ella sola se formó Dios hombre, al natural, sin que rasgo alguno de divinidad le faltara; y en ella sola también puede formarse el hombre en Dios, al natural, en cuanto es capaz de ello la naturaleza humana, con la gracia de Jesucristo. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

Él no ha querido elegir la vía normal de procreación humana para venir al mundo. ¿No se trata aquí también de una alusión de que por esta vía común el primer pecado transmite su mancha, mancha que sólo en el reino de la gracia puede ser borrada? ¿Y no se trata también, al mismo tiempo, de una declaración de la dignidad de la maternidad, que es el más puro y excelso ligamen entre los hombres? Una mujer dio su colaboración para la fundación del reino de Dios: he aquí lo que contra distingue el sexo femenino. La redención nos alcanzó por medio del hijo del hombre, el nuevo Adán: éste es el distintivo del sexo masculino. Y ello da a entender una cierta prioridad de orden del sexo masculino.

El hombre nuevo democrático

Afirmaba Ortega que lo más característico de la sociedad de masas es que las almas vulgares se sienten orgullosas de su vulgaridad. Para lograr este birlibirloque genial es preciso infundirles la creencia ilusoria de que piensan por sí solas, cuando en realidad están siendo dirigidas por otros. Tal ilusión se genera consiguiendo que los individuos que conforman la masa desarraigada “internalicen” una serie de paradigmas culturales que el sistema les impone, para convertirlos en seres pasivos, conformistas y gregarios, sometidos a consignas que confunden con expresiones emanadas de su sacrosanta voluntad. (Juan Manuel de Prada – VERBO)

Cosas pequeñas

“El que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá”. (Ecco. 19. 1.)

Esta virtud de la castidad requiere hacer caso de las cosas pequeñas. Cuanto más excelente es una cosa más fácilmente un leve defecto la afea.

Es La castidad es como un espejo muy resplandeciente que con un liviano soplo se cubre de paño y pierde su lustre y resplandor. Por lo cual es menester andar con mucho recato mortificando los sentidos, cortando y atajando el mal pensamiento y huyendo de la ocasión. Una llama deja rastro de si dondequiera que toca y si no quema por lo menos deja tizna: es muy fácil dejar en el alma pensamientos e imaginaciones contrarios a la castidad. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Las propias raíces

Contribución que no puede considerarse, en la enseñanza del Papa, como una más al lado de otras igualmente valiosas, sino como la única verdaderamente válida en cuanto a los fundamentos en que toda sociedad debe establecerse. En efecto, casi al final de su discurso, el Papa, dirigiéndose a todos, católicos o no, indica: “No quisiera, señores y señoras, concluir estas breves reflexiones sin hacer un llamamiento a todos ustedes, en especial a aquellos que comparten conmigo las mismas convicciones de fe, para lograr que se manifieste de nuevo el fundamento cristiano de la historia de su pueblo y de los elementos constitutivos del Estado actual, tan impregnado por el espíritu cristiano. Una renovación moral verdaderamente profunda de la sociedad sólo puede ser auténticamente eficaz si viene de dentro, de sus propias raíces”. (Juan Pablo II, Viaje pastoral…, pág. 45) – (Estanislao Cantero – Verbo)

Homosexualidad y esperanza

Personas que experimentan atracción por el mismo sexo pueden sufrir de problemas espirituales tales como envidia (Hurst 1980) o autocompasión. (Van den Aardweg 1969) Es importante que el individuo que experimenta atracción por el mismo sexo, no sea tratado como si las tentaciones sexuales fueran su único problema.

La inmensa mayoría de hombres y mujeres que experimentan atracción por el mismo sexo reportan una pobre relación con sus padres (véanse las notas 17 a 23) El sacerdote, como figura paterna que los quiere y los acepta, puede a través de los sacramentos comenzar la labor de reparar el daño y facilitar una relación curativa con Dios padre. El sacerdote puede también estimular la devoción a San José. (Asociación Médica Católica – AMCA)

Dignidad del hombre

Son ataques sistemáticos a la intimidad y a los fueros del hombre como tal, entendido como ser que necesita libertad, tiene un alma inmortal y está destinado a gozar de Dios. La dignidad del hombre brilla en este postulado de la vida cristiana, que de nuevo ha reivindicado el Vaticano II: “Los cristianos, en marcha hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar las cosas de arriba lo cual en nada disminuye antes por el contrario aumenta, la importancia de la misión que les incumbe de trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano”. (Gaudium et Spes, 57). (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)