mariaIsabel

El secreto de María

De dos maneras puede un escultor sacar al natural una estatua o retrato: primera, con fuerza y saber y buenos instrumentos puede labrar la figura en materia dura e informe; y segunda, puede vaciarla en un molde. Largo, difícil, expuesto a muchos tropiezos es el primer modo; un golpe mal dado, de cincel o de martillo, basta, a veces, para echarlo a perder todo. Pronto, fácil y suave es el segundo, casi sin trabajo y sin gastos, con tal que el molde sea perfecto y que represente al natural la figura; con tal que la materia de que nos servimos sea manejable y de ningún modo resista a la mano. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

El Señor anunció, sin lugar a equívocos, que el nuevo reino de Dios comportaba un restablecimiento de las relaciones entre los dos sexos, eliminando las relaciones condicionadas por el pecado y las que se oponían al orden primitivo. (Cfr. Mt 19, 1-12; Me 10, 1-12) A la pregunta de los fariseos sobre si al hombre le estaba permitido separarse de su mujer, él responde: «Moisés os lo ha permitido por la dureza de vuestro corazón, pero en el principio no era así». Entonces Jesús cita el paso de la creación: «ellos serán dos en una sola carne», y establece como ley del nuevo pacto: «lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre». Además de eso presenta una nueva realidad sublime: el ideal de la virginidad, propuesto primeramente en el ejemplo vivo de la Virgen Madre y del Señor mismo.

El hombre nuevo democrático

No es, desde luego, un birlibirloque sencillo: para conseguir, por ejemplo, que un paria al que pagan un sueldo misérrimo no repare en que el sistema necesita que tenga pocos hijos o ninguno, para que no nazca en él un impulso natural de dar la vida por ellos (lo que lo llevaría a exigir un sueldo digno, por las buenas o por las malas), hay que borrarle de su cerebro hecho papilla la noción de los derechos derivados del trabajo (derecho a un salario digno, derecho a un trabajo estable, derecho a permanecer en su tierra, derecho a alimentar y educar a sus hijos) e imbuirle la creencia psicopática de que lo importante son los derechos de bragueta, de la anticoncepción al aborto; y no sólo esto, sino hacer creer al paria que tal cretinez no es un chip que han implantado en su cerebro destrozado, sino que es una conquista de su libertad. (Juan Manuel de Prada – VERBO)

Ser cristianos declarados

Pocos de entre nosotros pueden hoy, decía en Osnabrück el 16 de noviembre de 1980, en su praxis de fe, sentirse sostenidos todavía con facilidad por un fuerte ambiente creyente. Más bien, tenemos que decidirnos, conscientemente, a querer ser cristianos declarados y tener el valor, si es necesario, de diferenciarnos de nuestro ambiente. (Juan Pablo II, Viaje pastoral…, pág 54).

En la Misa celebrada en Chestocova el día 15 de agosto de 1991, Juan Pablo II señalaba: “Para el bien de las generaciones que vendrán es necesario que la nueva Europa se apoye sobre los fundamentos de los valores espirituales que constituyen el núcleo más íntimo de su tradición cultural. Juan Pablo II, Desde Polonia al mundo entero (junio y agosto de 1991), Palabra, Madrid, 1991, pág. 152. – (Estanislao Cantero – Verbo)

No ponerse en un resbaladero

Decía san Ignacio que uno no puede decir hasta aquí, es lícito y si paso un poco más adelante será ilícito. Si uno se pone en un resbaladero, aunque al principio no tenga intención de resbalar, el peso e inclinación de nuestra carne hará que caiga. No permite la delicadeza de esta virtud que nos acerquemos tanto al daño y nos pongamos en peligro. Decía un Padre en la antigüedad: «Si yo hago lo que debo y lo que es de mi parte en las cosas pequeñas, el Señor me ayudará para que nunca venga a caer en cosas mayores; pero si yo soy negligente y me comienzo a descuidar en estas cosas no sé si me ayudará; a lo menos mereceré que me deje el Señor de su mano, y así venga a caer. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Homosexualidad y esperanza

El sacerdote necesita estar al tanto de la profundidad de la curación que necesitan estas personas que tienen un conflicto muy serio. Tiene que ser una fuente de esperanza para los que desesperan, perdón para los que yerran, fortaleza para los débiles, ánimo para los pusilánimes, a veces una figura de padre amante, para los heridos. En suma, debe ser Jesús para estos hijos amados de Dios que se encuentran en una situación muy difícil. Debe ser pastoralmente sensible, pero también pastoralmente firme, imitando como siempre a un Jesús compasivo que curaba y perdonaba setenta veces siete veces, pero que siempre recordaba, “Vete y no vuelvas a cometer este pecado”. (Asociación Médica Católica – AMCA)

 

 

 

Un orden natural

Fluye de la condición racional del hombre. El hombre está por encima del reino mineral, vegetal y animal, aunque participe de algunas condiciones de los mismos. Pero, por encima de todo, el hombre tiene razón, libertad y responsabilidad. Y estas características reclaman un concepto del propio hombre y de todo lo que nos rodea.

Son las más sencillas y las más profundas que empalman las raíces comunes para los hombres de todos los tiempos, culturas y clases. La razón de la propia existencia, el destino de la misma y el itinerario que hemos de seguir, concretados en estos interrogantes: ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué vivo? Es imposible orientar la propia vida y la sociedad sin resolver estos enigmas. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)