Padre Manuel Martínez Cano mCR.

confesionLujuria es el uso desordenado del placer  sexual. Consiste principalmente en el uso de la facultad generativa fuera del matrimonio, o dentro de él contra sus propias leyes.

Lujuria consumada es la que llega al placer sexual completo, con efusión seminal en el hombre y ciertos humores en la mujer.

La lujuria no consumada (que no llega al placer sexual completo), puede ser interna y externa, según se realice tan sólo con actos meramente internos o externos.

La lujuria consumada y la no consumada, directamente buscada es siempre pecado mortal y no admite parvedad de materia. Sólo sería pecado venial por imperfección del acto humano, o sea por falta de la suficiente advertencia o de pleno consentimiento.

“No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas… poseerán el reino de los cielos” (1ª Cor 6, 9-10).

San Alfonso María de Ligorio, patrón de los moralistas, advierte: “Ahora vamos a tratar con disgusto de aquella materia cuyo solo nombre infecciona la mente de los hombres… (La lujuria) ¡Ojalá más breve y más oscuramente pudiera explicarme! Pero, como ésta es la más frecuente y más abundante materia de las confesiones y por la que mayor número de almas caen en el infierno -más aún: no vacilo en afirmar que por este solo vicio o, al menos, no sin él, se condenan todos los que se condenan- de ahí que sea necesario, para instrucción de los que desean aprender la ciencia moral, explicarme con claridad (aunque de la manera más casta posible) y discutir algunas cosas particulares”.

La lujuria consumada según naturaleza, de la que se puede seguir la concepción de un niño, se divide en seis clases, que definiremos según el orden de menor a mayor gravedad: fornicación, estupro, rapto, adulterio, incesto y sacrilegio carnal.

Fornicación es el acto sexual completo tenido por mutuo consentimiento entre un hombre y una mujer solteros. La fornicación es siempre pecado mortal.

Estupro es la violación de una mujer contra su propia voluntad. La mujer, si no consiente, no peca.

Rapto es el secuestro violento de una persona con fines deshonestos. Se comete trasladando a la persona por la fuerza o con engaños, del lugar donde se encontraba a otro elegido para pecar. Es pecado mortal.

Adulterio es el acto carnal entre dos personas de las cuales una está casada. Puede ser de tres formas distintas: casado con soltera, soltero con casada y entre dos personas casadas. Es pecado mortal.

Incesto es la relación sexual entre personas parientes dentro de los grados prohibidos por la Iglesia para el matrimonio. Es pecado mortal.

Sacrilegio carnal es el cometido por una persona consagrada a Dios que peca deshonestamente consigo misma o con otra persona. Es pecado mortal.

La lujuria contra naturaleza, de la que no se puede seguir la concepción de un niño, es más grave que cualquiera de las lujurias naturales. Se distinguen cuatro clases distintas que, de menor a mayor gravedad, son las siguientes: masturbación, onanismo, sodomía y bestialidad.

Masturbación es el acto solitario completo de excitación sexual con derrame seminal o humores vaginales. Es pecado mortal.

La polución involuntaria de semen producida, por causas naturales o enfermedad, no es pecado si no se la desea ni se consiente en ella al producirse.

Onanismo es la unión sexual voluntariamente interrumpida para acabar en polución. Se llama así porque fue el pecado de Onán, al que Dios castigó con la muerte (Gen 38, 9-10). Es pecado mortal.

Sodomía u homosexualidad es la unión carnal entre personas del mismo sexo (inversión sexual). Es un pecado muy grave, por su enorme deformidad y oposición al orden natural. Es pecado mortal.

Dios castigó las ciudades de Sodoma (de donde viene el nombre de sodomía) y Gomorra, que se entregaron a ese vicio antinatural, arrasándolas con una lluvia de fuego. (Gen 19, 1-29).

Bestialidad es la mayor degradación de la lujuria antinatural, porque es la unión sexual con un ser distinto de la especie humana. Es pecado mortal.

La Virgen dijo en Fátima que la mayoría de los que se condenan son por los pecados de la “carne”, de la lujuria.