Montserrat

Un interés aristocrático

Y un interés aristocrático, fundado en un alto sentido social, en el cual no me refiero sólo a la aristocracia de sangre -que representa grandes nombres, nombres ilustres, enlazados a empresas nacionales, y existe en toda sociedad que no se improvisa-, sino a aquel otro concepto de aristocracia social que exponían los sociólogos como Le Play, considerando como tal a toda superioridad de prestigio reconocido que tenga por título el heroísmo, la virtud, el talento y hasta la riqueza benéfica, que, cuando es generosa y se ha formado por el trabajo y vuelve a la sociedad por la caridad en forma de beneficios, es también título encumbrado de verdadera nobleza en toda sociedad que no esté divorciada del espíritu cristiano. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

El camino de Lutero

El camino de Lutero parece alejado del racionalismo naciente de la modernidad, sin embargo, insisto, Lutero libera la razón de la fe pues aquélla nada tiene con ésta y, por consiguiente le entrega el mundo, pues el mundo es todo lo opuesto a la fe, como la carne se opone al espíritu. El mundo, que nada tiene que ver con la religión de la conciencia, es reino de la opinión, de lo cambiante, de lo que puede ser de una manera u otra, de lo dependiente de la razón y la voluntad humanas. Salvo la fe, que está ligada umbilicalmente a la revelación escrituraria, todo lo otro es del mundo y por lo mismo de la razón del hombre. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Simples novedades

jesus-doctor-healingLo mismo ha pasado siempre. Todas las herejías han empezado por ser juego de palabras, y han acabado por ser lucha sangrienta de ideas. Y algo de esto debió ya pasar en tiempo de San Pablo, o previó el bendito Apóstol que pasaría en los tiempos futuros, cuando dirigiéndose a Timoteo (1ª Tim VI, 20), le exhorta a vivir prevenido, no sólo contra la falsa ciencia, oppositiones falsi nominis scientiae, sino contra las simples novedades en la expresión o palabra profanas vocum novitates. ¿Qué diría hoy el Doctor de las gentes si viese a ciertos católicos adornarse con el adjetivo de liberales? (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Quebrar una estructura

Emboscar el carácter des-estructurador de tal medida disolvente bajo el vocablo “talismán” de “liberalización” constituye un auténtico sarcasmo, pues no hay pérdida mayor de libertad que la que se produce al quebrarse una estructura. La disolución de la estructura familiar exalta las actitudes individualistas, superficialmente hedonistas, a-dialógicas, incapaces de fundar -por falta de apertura creadora- los campos de libre juego en que se desarrolla el ser cabal del hombre. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Necesidad de la sociedad

El bien del hombre es un bien participado por muchos que al mismo tiempo, a diferencia de otros entes inferiores que también participan de una misma naturaleza, aparece en el horizonte de la actividad humana precisamente como común y participado. Por ello es necesaria la sociedad para que pueda ser realizado. Cada cual persigue su bien en comunidad política. Pero no lo persigue como si fuera un bien puramente particular o privado, sino precisamente como común. Eso significa que cada hombre persigue su bien en la medida en que persigue, al mismo tiempo, el de los demás. (José Luis Widow – Verbo)

Rey de misericordia

Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia. Cuando venga este triunfo, nosotros estaremos ya en la nueva vida, en la que no hay sufrimientos, pero antes tu alma será saturada de amargura al ver la destrucción de tus esfuerzos. Sin embargo esta destrucción es sólo aparente, ya que Dios no cambia lo que ha establecido una vez. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

El último coletazo

Á ese respecto, la guerra civil española no fue el primer episodio de la Segunda Guerra Mundial, sino “el último coletazo de la Primera”, “la última crisis que surgió de la Primera Guerra Mundial”. Y es que en la lucha contra Alemania intervinieron no sólo las fuerzas políticas y sociales de izquierda, sino “muchas fuerzas equivalentes a las que habían luchado en el bando franquista durante la contienda española”. (Pedro Carlos González Cuevas – Razón Española)