Montserrat

Guerra de religión

Franco y la Iglesia“Si Hitler sólo hubiera tenido que enfrentarse a fuerzas de izquierda, habría ganado contundentemente la guerra. Ni la contienda europea de 1939-1941 ni la conflagración auténticamente mundial de 1941-1945 se limitaron a reproducir el conflicto español”. La contienda se convirtió en una “pugna entre absolutos sociales, religiosos y culturales, que se considera que exige una solución total y sin concesiones”. En buena medida, resultó una “guerra de religión”. Las derechas se agruparon en torno al Ejército, bajo la jefatura del general Francisco Franco (Pedro Carlos González Cuevas – Razón Española)

Satanás tiembla

Dios prometió una gran gracia, especialmente a ti y a todos que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo Mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mí misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mí Pasión. Cuando un alma exalta Mí bondad, entonces Satanás tiembla y huye al fondo mismo del infierno. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

El hombre virtuoso

EI hombre virtuoso depende más de sí que de otros para realizar el bien. Sin embargo, ese mismo hombre virtuoso “es un instrumento necesario para quien debe ser ayudado a alcanzar la autonomía, y, en todo caso, para quien (…) no sabe ser libre o siempre libre, en el sentido agustiniano del término” (el término autonomía en este texto también es usado por nuestro autor en un sentido agustiniano). Lo que señala Castellano es lo que a mi parecer sitúa a la concepción política clásica y católica a una distancia sideral de la moderna. (José Luis Widow – Verbo)

Vida matrimonial

La existencia de la ley de divorcio funda un nuevo clima respecto a la vida matrimonial. A lo largo de la vida en común se producen roces y un desgaste afectivo que pueden conducir a profundas crisis. Estas se salvan a menudo cuando hay conciencia de que la unidad es indisoluble. De no haberla, existe el riesgo de considerar expeditivamente el divorcio como la única solución y convertir en ruptura cualquier desunión pasajera. Un matrimonio no se “rompe” como se rompe un objeto, de modo irreparable, ni se “estropea” como un utensilio al hacerse inservible. El matrimonio es una forma de unidad creada por un varón y una mujer en virtud de un sentimiento de atracción. Esta vinculación puede perder en intensidad e incluso anularse a lo largo del tiempo, pero la capacidad creadora del hombre sobrevive a los fracasos; tiene un sorprendente poder de restaurar la unidad perdida. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Tolerancia revolucionaria

Medítalo, amigo mío, en tus intervalos lúcidos, si alguno te concede la ceguedad de tu pasión, y conocerás la gravedad de lo que a primera vista te parece mera cuestión de palabras. No, no puedes ser católico-liberal, ni puedes llamarte con este nombre reprobado, aunque por medio de sutiles cavilaciones llegues a encontrar un medio secreto de conciliarlo con la integridad de la fe. No; te lo prohíbe la caridad cristiana, esta santa caridad que está a todas horas invocando, y que, según comprendo, es en ti sinónima de la tolerancia revolucionaria. Y te lo prohíbe la caridad, porque la primera condición de la caridad es que no haga traición a la verdad, que no sea lazo para sorprender la buena fe de tus hermanos menos avisados. No, amigo mío, no; no puedes llamarte liberal. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Liberación de la razón

Al separar decididamente la fe/religión de la razón/mundo, Lutero refunda la doctrina de la doble verdad, abandonando todo -salvo, cree él, la fe que responde a la conciencia individual- a la opinión humana que puede pensar y expresar lo que quiera. Y esto, como se verá, iba en serio y hasta más allá, pues también la religión se convertirá en materia de opinión. Será ésta la obra de los filósofos que, poco a poco, reducirán la fe a una creencia, subsumirán lo sobrenatural en lo natural y arraigarán todo lo humano en el hombre mismo. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

No hay sociedad sin clases

Ese espíritu aristocrático, esa aristocrática social que representa todas las superioridades, expresa uno de los grandes intereses colectivos; y al lado de ellos está el interés de la defensa, representado por el Ejército y por la Marina, para que un pueblo no sea pasto de enemigos codiciosos. Veis, señores, que no hay sociedad donde, no existan clases. ¿Qué son, al fin, las clases más que categorías de personas individuales y colectivas unificadas por un interés común? (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)