Papa Francisco

Santa Eufemia de Calcedonia - Mártir¡Qué gracia cuando un cristiano se hace verdaderamente un cristóforo!, ¿qué quiere decir cristóforo? Quiere decir: ¡portador de Jesús al mundo! Sobre todo, para aquellos que están atravesando situaciones de luto, de desesperación, de oscuridad y de odio. Y esto se comprende de tantos pequeños detalles: de la luz que un cristiano custodia en los ojos, de la serenidad que no es quebrada ni siquiera en los días más complicados, del deseo de recomenzar a querer bien y caminar incluso cuando se han experimentado muchas desilusiones.

Cardenal Raymond Leo Burke

Y también hay quienes defienden con gran entusiasmo la llamada revolución en la Iglesia católica. Para los fieles que comprenden la gravedad de la situación, la falta de dirección doctrinal y disciplinaría por parte de sus pastores hace que se sientan perdidos. Para los fieles que no comprenden la gravedad de la situación, esta ausencia les deja confusos y, con el tiempo, son víctimas de errores perjudiciales para su alma. Muchas personas que han entrado en plena comunión con la Iglesia católica, que habían sido bautizadas en una comunión eclesial protestante y cuyas comunidades eclesiales habían abandonado la fe apostólica, sufren muchísimo por esta situación: perciben que la Iglesia católica se está encaminando al abandono de la fe.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

El tema es fundamental en la existencia de los hombres: sin amor no somos, ni dejamos ser. Los seres humanos somos mendigos de amor, estamos pidiendo ese amor que da plenitud a la vida, que la construye y que le da el equilibrio necesario para desarrollarse como lo que somos: imagen y semejanza de Dios.

Arzobispo Fulton J. Sheen

“La Iglesia ha sobrevivido a otras grandes crisis en sus veinte siglos de existencia y vivirá para cantar un réquiem por los males del presente… La Iglesia podrá tener sus Viernes Santos, pero éstos sólo serán preludios de sus Domingos de Resurrección. Porque la divina Promesa nunca será anulada: Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo (Mateo 28, 20). Todo el que cayere sobre esa piedra, se quebrantará”. (Lucas 20, 18).

Arzobispo Samuel J. Aquila

Jesús les dice a sus discípulos en Juan 15 que “separados de mí nada pueden hacer” y posteriormente nos dice que, si nos separamos de la vid, Jesús, nos secaremos. Quizá la razón de nuestras Iglesias vacías, el drástico declive de fe en Europa y el Occidente, la aniquilación de muchas órdenes religiosas y la crisis de abuso sexual, es que no estamos adheridos a Cristo, la verdadera vid. En el centro de la crisis de hoy se encuentra una crisis espiritual que depende más en la solución del hombre que en el Evangelio y en Jesús. El precio del discipulado es real e incluye el morir a nosotros mismos, una entrega total a Jesús, quien nos ama y desea solamente nuestro bien y alegría (Lc 9, 23-26; Lc 14, 25-35; Mt 16, 24; Jn 15, 11).

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Para esclarecer todo este proceso va a servir de una gran ayuda el libro de la socióloga alemana Gabriele Kuby, quien habiendo participado en la revuelta estudiantil de 1968, formando parte del feminismo radical, habiendo sufrido el abandono de su marido dejándola con tres hijos, pudo alcanzar la gracia de la conversión a la fe católica de manos de la Virgen María como ella refiere con su testimonio personal ofrecido en distintas ocasiones.

Obispo José Ignacio Munilla

Lo cierto es que el miedo a la muerte está humanamente justificado, hasta el punto de que es señal de tomarse la vida en serio. Si la muerte no tiene sentido, tampoco la vida parece tenerlo. En este dilema existencial, la fe que vence al miedo es un signo de vida resucitada: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” (Salmo 27).

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (60)

Insistiendo aún en la doctrina de la evolución, debe además advertirse que, si bien las indigencias o necesidades impulsan a la evolución, si la evolución fuese regulada no más que por ellas, traspasando fácilmente los fines de la tradición y arrancada, por lo tanto, de su primitivo principio vital se encaminará más bien a la ruina que al progreso. Por lo que, ahondando más en la mente de los modernistas, diremos que la evolución proviene del encuentro opuesto de dos fuerzas, de las que una estimula el progreso, mientras la otra pugna por la conservación.