Papa Francisco

Santa Tecla de Iconio -MártirEn el futuro, cuando se escribirá la historia de nuestros días, ¿Qué se dirá de nosotros? ¿Qué hemos sido capaces de la esperanza, o quizás que hemos puesto nuestra luz debajo del celemín? Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza, el Bautismo es el inicio de la esperanza, esa esperanza de Dios y podremos transmitir a las generaciones futuras razones de vida.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Por todos los medios, en todas las latitudes de la tierra, buscamos que nos amen: niños, jóvenes, adultos y ancianos, pobres y ricos, todos los seres humanos buscan y quieren ese amor que construye sus vidas. Nadie se siente a gusto en la indiferencia, en el desencuentro, en el egoísmo, en la inconsideración, en el enfrentamiento. El ser humano está creado para amar, fuera de esa atmósfera ni se conoce, no conoce a los demás.

Cardenal Raymond Leo Burke

Toda esta situación me lleva a reflexionar cada vez más sobre el mensaje de la Virgen de Fátima que nos advierte del mal de la apostasía de la fe dentro de la Iglesia, un mal más grave que los daños gravísimos causados por la difusión del comunismo ateo. El n. 675 del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes” y que “la persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”.

Arzobispo Samuel J. Aquila

Por tanto, nuestra respuesta a esta complacencia debe ser un retorno a los caminos de Dios, quien dispone la senda de gracia que nos preserva de los peligros verdaderos del pecado y de los ataques del maligno. El Padre nos ha dado a su hijo Jesús, las Bienaventuranzas, los Evangelios, la verdad y sus mandamientos por amor a nosotros, para mantenernos por la senda estrecha del amor. Él es misericordioso en todo lo que nos ha dado. La caridad y la verdad siempre han de ir unidas. Un discípulo nunca ha de conducir a nadie al pecado o consentirlo. ¡Jesús nunca consintió el pecado! Al contrario, enseñó que para los impenitentes la consecuencia de no arrepentirse es el infierno (Mc 9, 42; Lc 17, 1-4). Así como un padre de familia proporciona límites para sus hijos por su propio bien, el Señor también nos los ha proporcionado.

Arzobispo Fulton J. Sheen

“Nunca hubo hasta entonces tan fuerte argumentación de la necesidad del cristianismo, porque los hombres están descubriendo ahora que su miseria y sus dolores, sus guerras y sus revoluciones aumentan más y más a medida que lo abandonan”.

Obispo José Ignacio Munilla

En definitiva, la Pascua de Cristo nos permite vivir en la confianza que nace de la victoria de Cristo sobre la muerte. Su victoria es la nuestra, hasta el punto de que la Sagrada Escritura se refiere a Jesucristo como el “primogénito de entre los muertos” (Col 1, 18). Confesar a Cristo como “primogénito” en la resurrección, es referirse a nosotros, de forma implícita, como los hermanos menores, llamados a participar de la victoria de Cristo, nuestro hermano mayor. ¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

Obispo Juan Antonio Reig Pla

El libro de Gabriele Kuby lleva por título “La revolución sexual global”, al que acompaña el subtítulo “La destrucción de la libertad en nombre de la libertad”. Este libro que, después de diez años, se presenta para el público de lengua española, ha sido completado por la autora con la indicación de los diversos acontecimientos de estos últimos años y con las referencias específicas para España. Se trata, sin duda, de un libro que se caracteriza por la clarividencia y conocimiento minucioso de los datos y procesos seguidos por la “revolución sexual”.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (61)

La fuerza conservadora reside vigorosa en la Iglesia, y se contiene en la tradición. Represéntala la autoridad religiosa, y eso tanto por derecho, pues es propio de la autoridad el defender la tradición, como de hecho, puesto que, al hallarse fuera de las contingencias de la vida, pocos o ningún estímulo siente que la induzcan al progreso. Al contrario, en las conciencias de los individuos se oculta y se agita una fuerza que impulsa al progreso, que responde a interiores necesidades y que se oculta y se agita sobre todo en las conciencias de los particulares, especialmente de aquellos que están, como dicen, en contacto más particular e íntimo con la vida.