Bernardette Soubirous - ReligosaAllí veis la entrada del Vía Crucis, en donde los personajes son de dimensiones naturales y más arriba vemos el campamento de jóvenes.

¿Los jóvenes vienen mucho a Lourdes?

Claro que sí, porque esa simpática niña que era Bernadette tenía todo para atraerles.

Era intransigente como vosotros empezáis a serlo Carmencita y tú Antoñito, le gustaba protestar y era testaruda, contrariamente a la gente existente, el dinero no le interesaba, como la mayoría de los jóvenes de hoy en día.

A los jóvenes, les gusta venir a Lourdes porque se encuentran entre ellos y no se sienten aislados, no encuentran ninguna oposición en resumidas cuentas, todos son iguales.

Escuchan el mensaje de Bernadette, que habla de cada uno de ellos y de nosotros.

Hablando de la miseria de su familia decía: Por que Dios lo quiere, no hay que quejarse.

Enséñanos Bernadette a no quejarnos de nuestras pequeñas desgracias y disgustos de la vida de casa y del Colegio.

Escuchas a la Virgen y le hablas. Ella escucha nuestros secretos, enséñanos a escuchar lo que ella nos dice en el fondo de nuestra alma.

Enséñanos a comprender los otros y así poder quererles más.

Los niños piadosamente repiten en voz baja lo que su mamá les decía.

Lourdes no será nunca más, para ellos, una Ciudad como las otras.

En su interior y para siempre Lourdes será la Ciudad de María.

Y… ¿Qué ha sido de Bernadette?

Mientras que todo ese gentío venía a Lourdes, Bernadette se retira humildemente en el Convento de las hermanas de Nevers en donde estaba enferma a menudo, y envidiada por las otras religiosas.

Ella soporta la carga con valentía y paciencia y sin quejarse.

Murió a los 35 años en 1879 y su cuerpo puede verse en un relicario en Nevers en donde mucha gente va a rezar.