(Tuvo lugar en 1965 ante el nuevo monumento que sustituyó al destruido en la persecución religiosa de 1936)

Sagrado Corazón de Jesús - CerroSagrado Corazón de Jesús, Corazón del Dios hombre, Redentor del mundo: España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante ese trono de tus bondades que para ti se alza en el centro de la Península.

Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos, y a través de comunes azares y mutuas lealtades, esta gran Patria española, fuerte y constante en el amor a la religión y en su adhesión a la santa Iglesia.

Siguiendo la tradición católica de nuestro pueblo y continuando gozosos la historia de fe y devoción a tu divina Persona, confesamos que tú viniste a la tierra a establecer el Reino de Dios en la paz de las almas redimidas por tu Sangre, y en la dicha de los pueblos que se rijan por tu santa Ley. Reconocemos que tienes por blasón de tu divinidad conceder participación de tu poder a los que gobiernan los pueblos, y que de ti reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estará el imperio del orden y de la paz.

Tú eres el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna; luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y el principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, y en ti y en el poderío y suavidad de tu gracia se afianzan todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.

¡Venga, pues, a nosotros tu santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor! ¡Reina en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras y en las leyes e instituciones patrias!

Gracias, Señor, por habernos distinguido como defensores de tu fe y misioneros de tu Evangelio por los confines del mundo. ¡Que tu Providencia amorosa nos conserve la integridad de nuestras creencias, la sed amorosa de evangelización y la unidad religiosa de nuestra Patria!

Desde estas alturas que para ti ha elegido España como símbolo del deseo que la anima de que presidas todas nuestras empresas, bendice al mundo del trabajo para que reine en él la armonía, el bienestar y la paz, con la implantación de la justicia social y el triunfo de la caridad entre todos.

Bendice a los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, brazos armados de la patria, para que, en la lealtad de la disciplina y en el valor de sus armas, sean siempre salvaguardia de la nación y defensa del derecho.

Bendice a todos los españoles, que unidos en la cordialidad de unos mismos santos amores a la religión y a la patria, queremos renovarte la consagración de nuestra vida, pidiéndote, como premio de ella, el morir en la seguridad de tu amor y en el regazo de tu Corazón adorable. ¡Así sea!