Papa Benedicto XVI

María y Niño Jesús con el CálizEn el encuentro de los cardenales en ocasión del último consistorio, varios Pastores, basándose en su experiencia, han hablado de un analfabetismo religioso que se difunde en medio de nuestra sociedad tan inteligente. Los elementos fundamentales de la fe, que antes sabía cualquier niño, son cada vez menos conocidos. Pero para poder vivir y amar nuestra fe, para poder amar a Dios y llegar por tanto a ser capaces de escucharlo del modo justo, debemos saber qué es lo que Dios nos ha dicho; nuestra razón y nuestro corazón han de ser interpelados por su palabra.

Cardenal Carlos Osoro

Estos días he podido estar con mucha gente en situaciones muy diversas: soledad, pobreza y abandono; corazones llenos de cosas pero vacíos de entrega y generosidad; grandes personas con gestos de generosidad inmensa, de servicio desinteresado a los demás… Esto me llevó a tener un coloquio largo con Nuestro Señor a través del pasaje del lavatorio de los pies en el Evangelio de San Juan.

Cardenal Robert Sarah

Tu primer testimonio debe ser tu propio ejemplo: ¡actúa de acuerdo con la Verdad! En su familia, en su profesión, en sus relaciones sociales, económicas, políticas, ¡que Cristo sea su luz! ¡No tengas miedo de testificar que tu alegría proviene de Cristo! ¡Por favor, no escondan la fuente de su esperanza! ¡Por el contrario, proclámelo! ¡Testifíquelo! ¡Evangelice! ¡La Iglesia le necesita! Recuerde que sólo “¡el Cristo crucificado revela el verdadero significado de la libertad” (Veritatis splendor 85) y libera la libertad que está hoy encadenada por falsos derechos humanos, todo orientado hacia la autodestrucción del hombre!

Obispo José Ignacio Munilla Aguirre

Una figura como la del Padre Pío, con su costado sangrante por efecto de la trasverberación, con los estigmas en pies y manos durante cincuenta años, que se enfrenta físicamente al demonio con frecuencia, con el don de profetizar, de leer el interior de las conciencias, que se bilocaba repetidas veces, un santo de esas características ha sido suscitado por Dios para sacudir la incredulidad de nuestro tiempo, del siglo XX y para escándalo de las mentes secularizadas.

Obispo Francisco Pérez González

En la sociedad actual la lascivia o lujuria se ha convertido en un gran negocio económico; desde las carteleras a los anuncios y en televisión, se usa el sexo desmedido como un cebo para atraer la atención del público. En el sermón del monte, Jesucristo habló con palabras muy severas sobre el adulterio y la lujuria, desafiándonos a hacer todo lo posible para evitar ser víctimas de los deseos pecaminosos y desenfrenados que lo único que producen es degeneración moral y distorsión psíquica.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

De estos principios conviene destacar que la sociedad no es simplemente una masa de individuos. La sociedad nace con la diferencia sexual y con la procreación. Y la razón es la siguiente: dos individuos no diferenciados sexualmente suman sus dos individualidades según sus deseos. Sin embargo en la diferencia sexual hay una realidad indisponible que va más allá de los deseos individuales. Se trata, como hemos dicho, de la complementariedad sexual -que da origen a la “socialidad” como riqueza de patrimonio de humanidad- y de la procreación, que da origen a la sociedad y la enriquece con el don de los hijos. De ahí la malicia de la anticoncepción que reduce la unión conyugal a los simples deseos de los cónyuges y que fue rechazada por San Pablo VI en la Encíclica Humanae vitae, cuyo cincuentenario estamos celebrando.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (83)

En verdad que estos sapientísimos doctores tan lejos estuvieron de censurar en nada las Sagradas Escrituras, que cuanto más íntimamente las estudiaban mayores gracias daban a Dios porque así se dignó hablar a los hombres. Pero ¡ay, que nuestros doctores no estudiaron los Libros Sagrados con los auxilios con que los estudian los modernistas! Esto es, no tuvieron por maestra y guía a una filosofía que reconoce su origen en la negación de Dios, ni se erigieron a sí mismos como norma de criterio.