Isabel

El juicio moral

Mujer le lava a Jesús los pies con perfumeEl acto concreto de quien cobra intereses excesivamente altos es juzgado como bueno o malo, justo o injusto, no por su frecuencia o infrecuencia, sino porque conviene o no con ciertos principios que, como tales, son aplicables no sólo a ese acto particular, sino a muchos otros. En este sentido es que el juicio moral se hace ateniendo a un principio universal que trasciende cada acto, precisamente porque se funda en el conocimiento de un bien que el acto realiza o destruye. (José Luis Widow Lira – VERBO)

La civilización Cristiana

El capitalismo, engendrado por el liberalismo de la Revolución Francesa, ha sido un atajo hacia la descristianización de la sociedad, lo que ha dado paso al comunismo. Para un católico, ni el capitalismo liberal ni el comunismo son caminos. Ninguno de ellos es compatible con la civilización católica. Y, como dice San Pío X en “Notre charge apostolique”, “no se edificará la ciudad de modo distinto de cómo Dios la ha edificado, no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva para edificar en las nubes. Ha existido y existe, es la civilización cristiana, es la ciudad católica”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Doctores liberales

Cuando los socialistas, después de haber negado la familia como consecuencia implícita de los principios de la escuela liberal, y la facultad de adquirir en la Iglesia, principio reconocido así por los liberales como por los socialistas, niegan la propiedad como consecuencia última de todos estos principios, no hacen otra cosa sino poner término dichoso a la obra comenzada cándidamente por los doctores liberales. (Javier de Miguel – VERBO)

Suplicar y pedir perdón (94)

Imaginémonos que sobre una ciudad grande cae durante una semana una cortina de lluvia, fuerte, sin parar un segundo. Todo quedaría inundado. Todos los servicios cortados. Edificios de viviendas, centros comerciales, naves industriales, coches, todo anegado. ¿Creen que el hombre levantaría su alma hacia Dios y suplicaría perdón? En general, no. El ambicioso sufriría por lo que pierde, el lascivo, por las voluptuosidades que en su desasosiego no puede gozar, el iracundo levantaría los ojos, y quizá los puños, contra el Cielo que ya no ve, perdería el hambre y el goce el que piensa sólo en los restaurantes de lujo para recrearse… (Jaime Solá Grané)

El Gran Ausente

En relación con ésta deplora que la Constitución conciliar no fuera comprendida en lo que se refiere a la primacía fundamental de la adoración. Y subraya luego: “Hemos visto todo tipo de planificadores litúrgicos “creativos” que buscaban inventar maneras de hacer que la liturgia fuera más creativa, más comunicativa, implicando más y más personas, pero olvidando sin embargo que la misma está hecha por Dios. Si Dios se convierte en el Gran Ausente, entonces pueden aparecer todo tipo de espirales descendentes, desde las más comunes hasta las más indignos… (Lo que) falta es ese encuentro silencioso, contemplativo, cara a cara con Dios”. (Ignacio Barreiro – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Pero para los sacerdotes está el cuidado, siempre nuevo hasta cierto punto, de permitir la confiada relación con el Señor, para estar en su lugar y aprender de él, para juzgar, para luchar. Y esto es humanamente explicable, si el enfoque nupcial, que se debe mantener, pasa a un segundo término, si la sustitución del Señor se debe hacer real en el Espíritu.

Comunión de los españoles

El Movimiento Nacional pasó a definirse como “comunión de los españoles en los ideales que dieron lugar a la Cruzada”. Progresivamente, el régimen buscó su legitimidad en la modernización social y económica. En ello incidió igualmente la repercusión en la sociedad española de los vientos del Concilio Vaticano II, que dieron al traste con sus fundamentos teológico-políticos. (Pedro Carlos González Cuevas – RAZÓN ESPAÑOLA)