Santa Teresita y otras carmelitasTengamos presentes las palabras evangélicas de que en el Cielo, en la casa del Padre celestial, hay muchas moradas, entre las cuales hemos de pensar que se encuentra la nuestra, la de los pequeños, como nos repite santa Teresita. Así, pues, no nos desanimemos nunca, aunque nos veamos incapaces de alcanzar aquella perfección heroica de nuestra santa Protectora y Modelo; alcanzaremos ciertamente la que Dios nos destine, y esa será la mejor para nosotros. El camino de la infancia espiritual está abierto a toda alma de buena voluntad, sea la que fuere y como fuere, y tanto más fácil y ancho es este camino cuanto esta alma es más pequeña a sus propios ojos. Es lo que nos repite la Santa; y también lo que nos enseña la Iglesia por boca de sus supremos jerarcas, quienes nos dicen: “La infancia espiritual es un camino que sin permitir a todos, ciertamente, llegar a las alturas a las que Dios condujo a santa Teresa, es no solamente posible, sino también fácil para todos”.

Eudaldo Serra Buixó, El camino de la infancia espiritual, Editorial Balmes, Barcelona, 1946, p.69.