Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Los resultados obtenidos por la providencial Epopeya Evangelizadora, son algo grandioso y único en su género: fe y santidad, lengua y cultura, sangre y héroes (13)

Las diecinueve Universidades erigidas por España en el Nuevo Mundo son una gloria imperecedera de la colonización española (3)

Colegio de Belén en La Habana, Cuba“Saludamos en vosotros a universitarios de Méjico, que es como decir a los seguidores y continuadores de una gloriosa tradición de cultura superior. Tuvo la vieja Universidad mejicana la fortuna de contar entre sus creadores a hombres como el virrey don Antonio de Mendoza y fray Juan de Zumárraga, introductores de los estudios superiores en la Nueva España (280).

(280) Don Antonio de Mendoza (+ 1552) fue el primer Virrey de Nueva España. Durante los años de su gobierno demostró ser un hombre íntegro y justiciero, amado de todos. Fundó la Universidad y varios Colegios. Escribió, además, varias obras. Fomentó las minas, acuñó moneda y dictó sabias leyes administrativas. En 1550 fue trasladado al Virreinato del Perú.

Todo se unió y concertó para hacer de la Universidad de Méjico lo que realmente fue: mina copiosa de recios varones como fray Alonso de la Vera Cruz y Ruiz de Alarcón (281).

(281) Fray Alonso de la Vera Cruz, religioso agustino español, fue profesor de Sagrada Escritura y de Teología escolástica en la Universidad mejicana, cuando su fundación (1551). Escribió diversas obras de valor teológico reconocido. García Icazalceta le llama “lumbrera de aquel siglo”.

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, nacido en Méjico en 1581, murió en Madrid en 1639. Es uno de los mejores poetas dramáticos del Siglo de Oro español. De la categoría quizá de Tirso de Molina y de Lope de Vega. En sus obras se inspiraron grandes dramaturgos nacionales y extranjeros.

Dentro de esta historia secular, entronca, cual vigoroso renuevo, vuestra joven Universidad al lado de la Universidad Nacional, para mantener encendida la antorcha de la ciencia y de la fe, en la tierra de Sor Juana Inés de la Cruz y en todo el continente Centro y Sudamericano” (282).

(282) Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), poetisa mejicana de rara inteligencia, a los diecisiete años pasó los exámenes de todas las facultades de la Universidad de Méjico, ante cuarenta profesores: teólogos, filósofos, humanistas y matemáticos. Ingresó años más tarde en la Orden de las Jerónimas. Su obra poética es amplísima y de reconocido mérito. “Sus versos —dice Menéndez Pelayo—son de los más suaves y delicados que han salido de pluma de mujer”. Además de su obra poética, tiene teatro teológico y obras de pura teología.

(Discurso a un grupo de estudiantes de la Universidad Iberoamericana de Méjico, 16-I-1957).

Lima fue para América del Sur lo que Méjico para el centro y Norte del continente: foco de cultura y capital del saber colonial. Su Universidad fue fundada muy poco antes que la mejicana (1551). En breve se convirtió en un emporio de la ciencia, donde profesaban ingenios siempre más que excelentes, y donde todas las ramas del saber eran cultivadas con primor no menor que en Salamanca o Alcalá.

De sus aulas salieron tantos y tantos personajes ilustres que dan colorido y brillo a las páginas de la historia científica y literaria del virreinato del Perú.

“La Universidad de San Marcos de Lima, gloria ínclita Del Perú, y celebrada en sus memorables fastos, respetable por su antigüedad, va a celebrar el cuarto centenario de su fundación. Y se nos ha significado que de algún modo tomáramos parte en dichas solemnidades seculares, completando de este modo su alegría. Por el afecto que sentimos por el pueblo peruano, que sabemos, por experiencia, fielmente católico, ejemplarmente adicto e incondicional de la Sede Apostólica, gustosamente hemos accedido a tal invitación…”.

(Carta pontificia al Legado del Papa en las fiestas del IV Centenario de la Universidad de Lima, 1-V-1951).

En especial, recuerda Pío XII la tradición cristiana de la Universidad limeña, cuyo nombre de “San Marcos” es ya por sí solo evocador del sentido profundamente espiritual que le supieron dar los que procuraron su establecimiento.

“Vuecencia, señor embajador, viene a Nos Como representante e intérprete de un país cuya cultura puede decirse que nació con la vieja Universidad Mayor de San Marcos de Lima, la más antigua de su clase en América, donde florecieron la Teología y el Derecho Canónico y donde sus graduados juraban defender el dogma de la Inmaculada; de una nación cuyos hijos ven en el cultivo de las confiadas y cordiales relaciones con esta Sede de Pedro una de las tradiciones nacionales que quisieron custodiar con más amor y diligencia, para ponerla al seguro de todo riesgo y de todo daño”.

(Discurso a don Felipe Portocarrero, nuevo embajador del Perú ante la Santa Sede, 17-VIII-1949.)

Saquemos del arsenal de Pío XII un postrer texto referente a la labor cultural de España en Indias. En él se mencionan varias instituciones docentes superiores, de carácter exclusivamente eclesiástico, preludio de las modernas Universidades católicas y honor de quienes las idearon y establecieron en el suelo americano.

“Esta vez, vuestra reunión ha encontrado acogida señorial en esa espléndida ciudad de San Cristóbal de La Habana, donde habéis podido admirar Una Universidad fundada por la Iglesia nada menos que en 1728, y tan pujantes instituciones docentes católicas como la moderna Universidad de Santo Tomás de Villanueva y ese grandioso Colegio de Belén, que es honor de la Iglesia y orgullo de Cuba católica” (283).

(283) El Colegio de Belén, en la capital cubana, está dirigido por Padres de la Compañía de Jesús, y cuenta con 1.900 alumnos. Anejos al Colegio funcionan una escuela electromecánica, con, 600 alumnos, un Seminario Menor y un magnífico Observatorio de fama internacional. Se puede decir que desde su fundación (1857) lo más granado de Cuba católica ha pasado por las aulas del Colegio de Belén. Evidentemente, el régimen hostil de Castro no ha respetado a este baluarte de Cuba católica.

(Radiomensaje al V Congreso de la Confederación Interamericana de Educación Católica, reunido el La Habana, 12-1-1954.)