P.José María Alba

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 195, mayo de 1995

Quiero hablaros de vuestro carácter y la manera de que consigáis tener carácter y ser hombres y mujeres de carácter.

Comprenderéis que no voy a entrar en descripciones psicológicas que no hacen al caso. Me voy a contentar con señalaros los medios espirituales para que alcancéis el ideal de tener carácter La gracia perfecciona la naturaleza. Los santos fueron hombres de extraordinario carácter, las personalidades más robustas de su época, tanto en lo humano, como en la vocación a la que Dios les llamó.

EL carácter es la fisonomía moral, espiritual y humana que marca a un individuo.

La formación del carácter es empresa de toda la vida. Un gran hombre, un santo, no se hace en un esfuerzo de un momento. Es un rudo trabajo de todos los meses y años de una vida orientada en la consecución de un ideal.

Pos esa razón, los puntos fundamentales para conseguir día a día un gran carácter son los siguientes:

Primero. -Tener siempre en nuestra memoria el ideal perfecto a que Dios nos llama, Realizados seriamente los Ejercicios Espirituales, y conocido el ideal de mi vocación, a cuya consecución me llama el Señor, renovar cada día mi compromiso de amor y de honor, con súplica humilde de la gracia para no ser infiel.

Segundo. -Conocimiento propio para saber con claridad y sin subterfugios lo que debo corregir, y lo que debo encauzar. El examen de conciencia bien practicado todos los días, la reflexión sobre los fracasos y los éxitos de nuestras acciones, para obtener una enseñanza de conducta, las advertencias recibidas de amigos y familiares, que nos ayudan a rectificar nuestro proceder y pensar, son medios utilísimos que centran nuestra personalidad en el marco del ideal a/ que estoy llamado.

Tercero. -El plan de vida es fundamental para que toda la energía del alma se ordene en un sentido de fidelidad a la propia vocación. Nuestra volubilidad e inconstancia, nuestra ligereza y hasta pérdida de tiempo. El plan de vida llevado con constancia día a día, es una escuela de carácter formidable que nos lleva en derechura al ideal que ha de regir nuestra vida.

Cuarto. -Finalmente, tenemos que tener en cuenta el medio que en cierto sentido los resume todos: me refiero a la dirección espiritual. La dirección espiritual me ayudará a descubrir mi vocación, a penetrar en mi conocimiento propio, a marcarme el plan de vida, a regular mis prácticas de piedad, de apostolado, mis tiempos de oración, lectura espiritual, mis medios de formación. Con la ayuda de una prudente dirección espiritual mi carácter se robustecerá, sabré en cada momento qué actitud tomar, y tomará mi vida a la orientación firme en la que mi voluntad irá configurando un carácter bien formado para gloria de Dios y bien de cuantos me rodeen.

Hombres de voluntad firme necesita hoy la Iglesia y la Patria, Hombres de carácter que sean sal de la tierra y ciudad en lo alto, serán los constructores de un mundo en el que han de reinar los Sagrados Corazones de Jesús y de María.