maria_y_jesus4Isabel

El secreto de María

María ha recibido de Dios particular dominio sobre las almas, para alimentarlas y hacerlas crecer en Él. Aun llega a decir San Agustín que en este mundo los predestinados todos están encerrados en el seno de María, y que no salen a la luz hasta que esta buena Madre les conduce a la vida eterna. Por consiguiente, así como el niño saca todo su alimento de la madre, que se lo da proporcionado a su debilidad, así los predestinados sacan todo su alimento espiritual y toda su fuerza de María (1).

(1) Trátese aquí de la vida de dependencia que un infantico tiene con respecto a su madre. Imposible practicar la vida de infancia (que tanto quería Santa Teresa del Niño Jesús) sin estar estrechamente unidos con nuestra Madre, dependiendo en todo su influjo. Por no comprender esto fracasan tantas almas en sus santos propósitos de vivir en la infancia espiritual. Sin María no hay infantes, sino monstruos o entecos: con María todo es fácil y proporcionado a nuestra debilidad; todo conforme a las aspiraciones profundas que nos impelen a Ella, a Jesús, a Dios.

María es a quien ha dicho el Padre: in Jacob inhabita, hija mía mora en Jacob es decir, en mis escogidos, figurados por Jacob; María es a quien ha dicho el Hijo: in Israel haereditare, hereda en Israel, madre querida, es decir, en los predestinados; María es, al fin, a quien ha dicho el Espíritu Santo: in electis meis mitte radices, arraiga fiel esposa, en mis elegidos. Quienquiera, pues, que sea elegido o predestinado, tiene a María por moradora de su casa, es decir, de su alma (1) y la deja echar raíces de humildad profunda, de caridad ardiente y de todas las virtudes.

(1) Mora María en nuestras almas, no por presencia de ubicuidad, propia de la Divinidad tan sólo, sino por otras tres maneras de estar presente, por visión, por acción y por unión mística.

I.- Nos ve en Dios y por el título único de Madre de Jesús y de nuestras almas, su conocimiento penetra hasta lo más Íntimo de nuestro ser; su mirada y su pensamiento están, por lo tanto, en nosotros; aunque nosotros no estemos dispuestos a agotar el manantial de riquezas que este modo de presencia supone para nosotros, ni a postrarnos con la seriedad y la alegría propia del alma que esto comprende y consiente en vivir por completo a la vista de su Soberana y su Madre.

II.- Obra Ella sobre nosotros y en nosotros y también por medio de nosotros. Influye hasta dentro de nosotros por sus oraciones, por sus virtudes, por las gracias que nos transmite, por la educación que nos da, por los consejos y las órdenes con que nos gobierna.

III.-María mora en nosotros principalmente porque en el alma que está en gracia se da un estado de amor sobrenatural, que implica presencia de unión mística con Nuestro Señor y con María, en la cual, según los teólogos y maestros de la vida espiritual, el ser que ama está en el amado y recíprocamente. (Cf. Pseudo -Dyoni. Div. Nom. IV, 13 y 15- Santo Tomás, la. 2ae. Q. 28. S.)

Si aun en el orden natural el amor, como tal, toca directa e indirectamente a su objeto, independientemente de la distancia física que les separa, ¿qué decir del amor sobrenatural y del todo divino, que hace seamos uno en Cristo y en el Padre, como dice Nuestro Señor? En virtud, pues, de este amor sobrenatural tenemos con María una unión de presencia verdaderamente inefable. Nuestras cotidianas faltas e imperfecciones nos impiden con frecuencia comprenderla y gustarla; que tal unión no se revela magníficamente sino a las almas sencillas y fieles llenas de pureza y amor.

Por parte de María no queda; siempre su amor maternal la transporta así al medio de nuestras almas. Plegue a Dios que por nuestra parte haya valeroso esfuerzo para la unión con ella y aun la unidad amorosa con esta Madre del Amor Hermoso. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

De este modo fue instituida una unión muy particular entre pecado y redención, y los particulares de estos dos sucesos se corresponden maravillosamente. Al igual que la tentación se dirigió primero a la mujer, así el anuncio de la salvación se dirigió a la mujer; y en los dos casos el sí pronunciado por boca de una mujer fue decisivo para la suerte de todo el género humano. Al inicio del nuevo reino de Dios encontramos una pareja humana, al igual que al inicio del género humano; ahora se trata de madre e hijo: el Hijo de Dios se ha hecho hijo del hombre por obra de su madre, pero no por obra de un padre terreno.

El hombre nuevo democrático

Para lograr que esa masa de hombres nuevos, a la vez que chapotean en su vulgaridad inducida, crean orgullosamente que sus acciones y pensamientos son distintivos, hay que infundirles la creencia irrisoria de que piensan y actúan “por libre”, de que todo lo que sale de su caletre es auténtico y originalísimo, cuando en realidad no es sino una morralla de prejuicios, lugares comunes y opiniones preconcebidas que otros les han implantado, a modo de chips. Explicaremos a continuación cómo se consigue que ese hombre unidimensional se crea ilusoriamente lleno de ideas propias y originalísima. (Juan Manuel de Prada – VERBO)

 

 

 

Vigilad

Refiere Gerson de una persona de mucha santidad que decía que no había cosa que tuviese más temor y más sospecha que del amor, aunque sea con personas de mucha virtud y santidad.

Hoy en día se ha prescindido de las cautelas predicadas por los santos. Por ello hemos constatado casos de párrocos que se han secularizado y casado con feligresas y lo han justificado con el presunto axioma de que el amor lo purifica todo. “Nos amamos”, decían, como suprema razón; aunque ella hubiera abandonado al marido y a los hijos.

Conocemos también casos bastantes de misioneros celosos y sacrificados que, viviendo solos, amparados humanamente por una comunidad de religiosas, al fin también se han secularizado y casado con alguna hermana religiosa. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

El progreso verdadero

El progreso verdadero se mide “por la primacía de los valores espirituales y por el progreso de la vida moral”. “Por ello -añade-, sería una equivocación muy deplorable y de consecuencias catastróficas que la sociedad moderna confunda el legítimo pluralismo con la neutralidad de valores, y creer que en nombre de una democracia mal entendida se puede paulatinamente ir renunciando en la vida pública a la utilización de normas éticas y de las categorías morales del bien y del mal”. (Juan Pablo II, Viaje pastoral…, págs. 43-44)

Además recuerda cual es la misión de la Iglesia y las consecuencias que entraña en la vida social: “La Iglesia ha sido enviada para dar testimonio de la verdad y aportar de este modo una valiosa contribución para la organización de la vida social y pública de modo adecuado a la dignidad del hombre. (Juan Pablo II, Viaje pastoral…, pág. 45). (Estanislao Cantero – Verbo)

Homosexualidad y esperanza

Personas con atracción por el propio sexo con frecuencia abusan de alcohol, y de drogas legales e ilegales. (Fifield 1977; Saghir 1973). Tal abuso puede debilitar la resistencia a las tentaciones sexuales. El sacerdote puede recomendar ingresar a un grupo de apoyo que se preocupe de tales problemas. Pensamientos de desesperación y de suicidio son también frecuentes en la vida de individuos afectados por atracción por el mismo sexo. (Beitchman 1991; Herrell 1999; Fergusson 1999) El sacerdote puede asegurar al penitente que hay muchas razones para esperar que la situación va a cambiar y que Dios los ama y quiere que vivan una vida plena y feliz. Nuevamente, perdonar a los demás puede ayudar mucho. (Asociación Médica Católica – AMCA)

El Anticristo

Monseñor Fulton Sheen, dice: “El Anticristo no se llamará así; de lo contrario no tendría adeptos. No llevará un maillot rojo, y no vomitará azufre. Llegará disfrazado como el Gran Humanista; hablará de paz y de abundancia. Protegerá la ciencia, pero tan sólo para que los fabricantes de armas se sirvan de una maravilla de la ciencia para destruir otra. Hablará aún, tal vez, de Cristo, y dirá de Él que fue el hombre más grande que jamás haya existido. En medio de su aparente amor a la Humanidad y con sus enternecedoras palabras sobre la libertad y la igualdad tendrá un gran secreto que no dirá a nadie. No creerá en Dios. Vivimos días de Apocalipsis”. Toda la “civilización” que prescinde de Dios está en esta línea, la más contraria a la dignidad verdadera del hombre. Por esto, tanto el marxismo, como la sociedad de consumo, como el liberalismo, degradan al hombre. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)