Basílica de LourdesEntonces el Sr. cura no dudó más de la sinceridad de la niña. Porque ¿como esta aldeanita casi analfabeta no hubiese podido inventar semejante nombre, que ni tan siquiera lo comprendía?

Emocionado acompaña Bernadette a la gruta.

Un día Bernadette le dice:

La Dama me pide que aquí se construya una Capilla y que se venga en procesión.

Lo que la pequeña Bernadette dijo se realizó.

Mirad enfrente vuestro esa basílica tan preciosa, y debajo hay otra más pequeña que se llama la cripta y más abajo todavía la Basílica del Rosario.

Allá más lejos se encuentra una grandísima Iglesia subterránea que le dieron el nombre del Papa San Pío X.

Esas Iglesias desde el mes de Marzo hasta fin de Octubre no se vacían de gente.

De todo el mundo vienen aquí a rezar y pedir favores a la Virgen. Se traen su corazón sus esperanzas desengaños y miserias. Los enfermos le hablan, le piden fuerzas para poder soportar sus sufrimientos. ¡De todos los sitios vienen para ayudar a los enfermos, jóvenes y menos jóvenes!

Pasan aquí sus vacaciones para llevarles de un lado a otro en su cochecito que ellos empujan.

“Ah sí, veo muchos allí y veo también escrito Piscinas”

Has leído bien Carmencita, porque una vez también la Virgen pidió a Bernadette de escavar la tierra y es lo que hizo y el agua brotó.

Esa que habéis visto detrás de un vidrio al interior de la gruta y esa agua que sale de la fuente, en donde hay tanta gente llenando botellas y bidones, que llevan con gran ilusión a su País, para beberla o pasarla por el cuerpo enfermo o para bendecir su casa.