Pedro González Bueno

Escudo de España ÁguilaTras la inconsciente euforia que hipnotizó al pueblo con el señuelo de “vivir en democracia,” se ocultaron las renuncias que hacía España de las conquistas con las que se habían alcanzado excepcionales logros económicos y sociales, además de la labor de descristianización y desarme de principios y valores: de la dignidad del hombre, del patriotismo, del sentido de soberanía, del honor, de la ética y de la moral, fundamento todo ello, a lo largo de nuestra Historia, de los momentos de mayor esplendor y gloria.

Yo me pregunto qué hubiéramos pensado si hace 40 años nos hubieran dicho:

-Que todos los partidos gobernantes en la democracia se iban a someter al chantaje para gobernar o seguir gobernando.

-Que sufriríamos 17 gobiernos, con sus correspondientes parlamentos, diputados, escoltas, etc., que conseguirían enfrentar a los españoles hasta poner en cuestión la unidad de España, desatar una guerra lingüística, de banderas, motivar una deuda pública 100% superior al PIB, tejer una maraña de 82 impuestos, etc.

-Que la proporción del PIB que se destina a gastos sociales (sanidad, educación y protección social), que en 1975 era superior al 50%, pasaría a rondar el 25% en 2018.

-Que el paro, prácticamente inexistente al iniciarse la Transición, sería superior al 15% de la población activa en 2018.

-Que los partidos políticos dedicarían su actividad exclusivamente a conseguir votos, lo que suponía enfrentamientos que impedirían llegar a acuerdos sobre temas nacionales de estado.

-Que se asaltarían capillas, se destrozarían cruces y monumentos, se ofendería impunemente a la Iglesia y a la religión, bien entendido católica, a la bandera, al Rey, y todo ello y más, bajo el amparo de una Ley llamada de Memoria Histórica.

-Que se desprotegería a la familia y consecuentemente descendería peligrosamente el índice de natalidad, lo que entre otras cosas, contribuiría a poner en riesgo las pensiones.

-Que en las Administraciones Públicas tendrían representación organizaciones nacidas de grupos terroristas y que tendrían representación parlamentaria partidos anti-constitucionalistas.

-Que los medios de comunicación dedicarían a crímenes, violaciones y a la corrupción y en consecuencia a juicios, recursos y sentencias, los espacios que en las décadas anteriores llenaban inauguraciones de pantanos, hospitales, fábricas, planes de desarrollo o cualquiera otra noticia relacionada con la creación de riqueza.

-Y, para colmo, que el gobierno ante estos hechos y otros muchos y graves problemas, se pondría de perfil, o con toda naturalidad declararía su incapacidad para resolverlos, o en última instancia, trasladaría el problema al poder judicial.

Me atrevería a contestar que no nos lo creeríamos. España no se merecía esto.

Los españoles, siguiendo a Giménez Caballero, “arrodillados mirando a ila Montaña! Axis Mundi de la Hispanidad”, descubrimos, con una fe que nunca perdimos, que cada día se siente con más fuerza la reacción de un pueblo indomable que no acepta una España chata y sin valores. Cada día son más los libros, artículos, conferencias, manifiestos que no se someten a lo correctamente político, dicen la verdad de lo que ocurre en España y van desvelando la gran traición a la que, con mejor o peor voluntad, ha sido sometida. Por otra parte, con las banderas en sus ventanas y balcones, el pueblo sin palabras, hace saber ¡aquí estamos!

(AFÁN)