Montserrat

Diez horas de Estad Català

San Vicente de Paul - Patrono de las obras de caridadPara comprender aquel octubre de 1934 en Cataluña, pocos documentos más valiosos que este libro de Enrique de Angulo, Diez horas de Estat Català, reeditado por primera vez por Encuentro en 2006. Pues, corresponsal del periódico El Debate en Barcelona, fue testigo de los acontecimientos que se desarrollaron durante la noche del 6 al 7 de octubre provocando la muerte de cuarenta y seis personas, el encarcelamiento de tres mil, la condena de Companys y demás miembros de su gobierno a treinta años de prisión por el delito de rebelión militar y la suspensión de la autonomía catalana. (Jesús Laínz – Razón Española)

Satanás vence a los soberbios

Oh, qué dulce es trabajar por Dios y para las almas. No quiero descansar en el combate, sino que lucharé hasta el último soplo de vida por la gloria de mi Rey y Señor. No rendiré la espada hasta que me llame delante de su trono; no temo los golpes porque Dios es mi escudo. El enemigo debe tener miedo de nosotros y no nosotros del enemigo. Satanás vence solamente a los soberbios y a los cobardes, porque los humildes tienen la fortaleza. Nada confunde ni asusta a un alma humilde. He dirigido mi vuelo hacia el ardor mismo del sol y nada logrará bajármelo. El amor no se deja encarcelar, es libre como una reina, el amor llega hasta Dios. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Divide y vencerás

Divide y vencerás, será eternamente lema de todos los tiranos; y el tirano centralista tiene que sembrar odio y discordias entre aquellos que, si se unen y se juntan, lo harán desaparecer para siempre de los anales de la historia. Esa es la causa, y no otra, que mueve tantas plumas y mueve tantos labios al lanzar el epíteto de separatistas contra aquéllos que por sus hechos están demostrando que no defienden la causa de una sola región, sino la de todas las de España. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Diferencias entre libertades

La cuestión de la diferencia entre la “objeción de la conciencia” y la “objeción de conciencia” es, en el fondo, un asunto que refleja un modo radicalmente diverso de concebir la libertad humana y, en particular, la libertad “de la” o “de” conciencia. La libertad de conciencia “reivindica como derecho la simple coherencia consigo misma, (en cambio, la libertad de la conciencia) es testimonio de la ley moral inscrita en la naturaleza del hombre y, por tanto, no depende de la voluntad”. “La prima, infatti, è una rivendicazione del soggettivismo”, la segunda, de la moral objetiva. (José Luis Widow – Verbo)

El buen resabiado

El buen resabiado discurre y habla y obra como liberal de veras, sin que él mismo, pobrecito, lo eche de ver. Su fuerte es la caridad: este hombre es la caridad misma. ¡Cómo aborrece él las exageraciones de la prensa ultramontana! Llamarlo malo a un hombre que difunde malas ideas, parécele a ese singular teólogo pecado contra el Espíritu Santo. Para él no hay más que extraviados. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

El cuerpo humano

El cuerpo humano no es una especie de objeto singular que el hombre pueda manipular arbitrariamente. Es una entidad extremadamente ambigua -a medio camino entre lo que grosso modo podríamos denominar “material” y “espiritual”- que está llamada a jugar un papel de coprotagonista en el proceso humano de fundación de relaciones interpersonales de amor. Toda antropología seria nos advierte hoy que el propio cuerpo trasciende en buena medida al hombre, como se trasciende a sí mismo. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Leviatán soberano

Pero en el campo de las relaciones propiamente sociales, ya no hay mediadores efectivos entre los individuos y el Estado. El espacio de lo público, al ser, por definición, delimitado y ordenado por el Estado, sólo es susceptible de ser controlado por éste, con el consiguiente peligro. Pues de suyo cuando el Estado interviene crea situaciones de riesgo para las libertades, salvo que lo haga de acuerdo al orden natural, lo que es muy difícil, para un poder convertido en Leviatán soberano y laico. (Julio Alvear Téllez – Verbo)