Isabel

El deber ser

San Nicolas de BariEn la medida en que la ética responde a la pregunta por el deber ser, inevitablemente responde a un asunto que trasciende el terreno puramente fáctico. Cuando Durkheim señalaba que “no hay que decir que un acto hiere la conciencia común porque es criminal, sino que es criminal porque hiere la conciencia común; no lo reprobamos porque es un crimen, sino que es un crimen porque lo reprobamos”, no estaba proponiendo una ética sociológica, sino que estaba destruyendo el presupuesto de toda ética: (José Luis Widow Lira – VERBO)

El Anticristo

Los Papas siempre han predicado la verdad. Y, por tanto, han debido de recordar continuamente lo que San Pablo llama “apostasía universal”. Y la historia camina hacia la presencia del Anticristo, en el que “el diablo le insufla su malicia de un modo eminente muy superior que a la de cualquier hombre”, como enseña Santo Tomás. Ese Anticristo, concentración de toda la maldad orgullosa y rebelde contra Dios, el “hijo de la perdición” (II Tes. 2, 3), busca esta tiranía que privará de toda libertad a los que le siguen y llevará a la condenación eterna a muchos. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Sociabilidad social

Por el contrario, el Estado liberal, al fundarse en la voluntad individual y despreciar la sociabilidad natural del hombre, tan sólo se preocupa de satisfacer a aquellos grupos de presión que lo sostienen, sean éstos de derecho privado o público (piénsese, como ejemplo de estos últimos, la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional), ya sea por motivos ideológicos o puramente financieros. (Javier de Miguel – VERBO)

Escuchar al demonio (92)

Más que profecía es aviso de castigo si no se cambia de vida. El demonio dice a los pecadores, según san Alfonso: “No temáis, seguid pecando, no os neguéis el gusto, porque Dios es grande en misericordia; después os concederá su propia gracia y podréis salvaros… Así el demonio anda solícito para arrebatarnos el temor a fin de que prosigamos en la carrera de nuestros vicios; y tropecemos con nuestra condenación; y como tantos son los infelices que prefieren escuchar al demonio antes que a Dios, por eso son tantos los que se condenan miserablemente”. (Jaime Solá Grané)

El celibato sacerdotal

Muestra cómo Pablo VI hubo de enfrentar turbulencias: “El mundo estaba cambiando muy rápidamente, y el Concilio no aportó la explicación en profundidad tan esperada. Incluso la hermenéutica progresista estaba llevando a los creyentes a un callejón sin salida”. Elogia su encíclica Sacerdotalis caelibatus, en la que defendió el celibato sacerdotal y subrayó la necesidad de preservarlo. Lo elogia igualmente por la promulgación de Hurnanae vitae, citando extensos pasajes de este documento fundamental. (Ignacio Barreiro – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Quien se levanta a estas alturas (naturalmente no son de ninguna manera todas las que pertenecen ciertamente al estado religioso), participa ya de una pregustación de la visión beatifica; pero esto pertenece a la fuerza del espíritu sobrenatural y del alma, para así diferenciarse y liberarse de lo terreno y vivir en lo invisible; una fuerza que sólo puede ser brindada por la gracia y para la que una debe siempre de nuevo prepararse a través de una incansable ascesis.

Frenar la oligarquía

El tema eterno de la política es la forma y la medida en que la libertad política o colectiva del pueblo es capaz de frenar a la oligarquía. Bakunin, el príncipe de la anarquía, describía así la libertad política: “sólo soy libre cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. Lejos de limitar o negar mi libertad, la libertad de los demás es su condición necesaria y su confirmación. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)